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Entrevista:EL FOTOMATÓN... | Kevin Johansen, músico | talentos

"Mi guitarra es de Hello Kitty"

Nació en Alaska y a los 12 años recitaba de memoria el preámbulo de la constitución argentina a donde llegó con su madre tras vivir en San Francisco y Montevideo. Kevin Johansen, de 43 años, trabajó en la ONU antes de publicar cuatro discos. El último, Logo y el primero de una trilogía argentino-brasileña que se completará con Fogo y Yogo.

Pregunta. De pronto ve a una chica guapa. "¡Qué tía!" ¿Eso lo piensa en inglés o castellano?

Respuesta. Los dos son un mismo idioma. Eso precisamente lo pienso en castellano pero onomatopeyas pop, como shit o damn se me escapan en inglés.

P. Ha tocado cumbia, milonga, rock... ¿también perrea?

R. Me gusta toda la música, hasta la fea. También bailo reggaetón pero soy muy patoso. Bailar es la primera forma de hacer música.

P. ¿Y qué más se le da bien?

R. Hacer cosquillas a mis hijas.

P. ¿Qué hará si un día deja la música?

R. Actuar, pero es complicadísimo.

P. No le veo en una oficina trabajando de 8 a 3.

R. Pues lo he hecho. En el 90 me fui de Buenos Aires a Nueva York con una bailarina argentina. Ella bailaba y yo trabajaba de guía en la ONU. Vale, toqué en el CBGB

pero me levantaba a las cinco de la mañana para trabajar en un hotel.

P. Confiese un pecado.

R. Creo mucho en la vagancia creativa. Creo en la pereza.

P. ¿Es juerguista?

R. Mi madre era hippy y cuando estábamos en San Francisco vivía en una nube de marihuana. Ahora me gusta la juerga delicada.

P. ¿Qué es lo más estúpido que se ha comprado?

R. Una guitarra de Hello Kitty, la única eléctrica que tengo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de mayo de 2008