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Reportaje:

Guarderías municipales en peligro

Una plataforma de escuelas infantiles se rebela contra la merma de calidad

Javier Martín-Arroyo

La moderna irrupción de los gestores en el ámbito educativo ha comenzado a hacer mella en las escuelas infantiles municipales, un ámbito educativo con acreditado prestigio y tradición. La multiplicación de centros por la alta demanda merma la calidad de la enseñanza, vital para el desarrollo de los más pequeños. "Lo que impera ahora es una escuela infantil con carácter asistencial y no educativo, tan sólo porque al político le da cifras", reflexiona con crudeza Cristina Martínez, presidenta de la Asociación de Padres y Madres de Granada.

Las escuelas infantiles municipales nacieron a principios de los años 80, al amparo de los ayuntamientos más sensibilizados con esta educación. El ejemplo de Granada es el último de una metamorfosis contra la que los educadores pelean ahora. "En Madrid los pliegos de condiciones vetan en la práctica las cooperativas de educadores y priman el mejor proyecto económico de empresa. Funcionaban con gran calidad hasta que las competencias se transfirieron en 2000, y se erosiona bajo pretexto de que resulta cara", apunta Carmen Ferrera, de la Junta de Portavoces de Escuelas Infantiles de la Red Pública madrileña.

Esta primavera el Ayuntamiento de Granada impulsa la transformación del Patronato municipal de Escuelas Infantiles, una institución con 25 años y gran prestigio docente y académico. El consistorio planea la creación de la Fundación Granada Educa, pero antes de su nacimiento ya ha surgido una plataforma en contra. Trabajadores, familias, oposición municipal y sindicatos se han unido para protestar por la paulatina reducción de costos que afectará a la calidad de la enseñanza de 400 menores. "Para el ayuntamiento el Patronato resulta caro y demuestra un desprecio absoluto por su labor y la infancia de nuestra ciudad", denuncia Juan Antonio García, del comité de empresa.

El consistorio ya ha suprimido la tutela y subvención de diez escuelas infantiles y han desaparecido programas culturales para los niños como Vamos al teatro o Cámara Acción, y el recorte de gastos se confirma. "Es una privatización encubierta y la autonomía de las escuelas quedará en entredicho al incluir patronos en la fundación, ya que nos arriesgamos a que impongan sus criterios", critica Martínez.

La intención inicial del Ayuntamiento de Granada era involucrar a la Junta de Andalucía y la Universidad de Granada, para así repartir gastos. Pero la Junta ya se ha desvinculado del proyecto, ya que éste no coincide con los objetivos educativos que desarrolla en el resto de la comunidad. La concejal de Educación, María del Carmen Sánchez, dice que no entiende la oposición a sus planes, cuando pretende "ofrecer nuevas plazas reales con cuatro nuevas escuelas". "El patronato tiene mucho prestigio... ¿por qué se va impedir trasladar ese modelo a la mayoría?", interroga. El modelo a seguir es el implantado en Madrid, adonde una delegación del ayuntamiento se desplazó para contemplar el sistema de gestión implantado, a pesar de que la última huelga del sector ha contado con el 90% de apoyo de las escuelas infantiles y la ratio por profesor ha aumentado de 16 a 20 niños.

"Los políticos deberían comprender que el modelo educativo fallará siempre en el informe PISA si no se potencia el tramo fundamental de 0 a 6 años. Cuando podríamos ser el referente, se está buscando la rentabilidad económica", concluye Martínez.

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Sobre la firma

Javier Martín-Arroyo
Es redactor especializado en temas sociales (medio ambiente, educación y sanidad). Comenzó en EL PAÍS en 2006 como corresponsal en Marbella y Granada, y más tarde en Sevilla cubrió información de tribunales. Antes trabajó en Cadena Ser y en la promoción cinematográfica. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla y máster de EL PAÍS.

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