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Reportaje:

La empresa mete la nariz en la cocina

Club Millésime y Neóvinum, apuestas para directivos sibaritas

¿Qué les parece si en vez de asistir en primera fila a la fórmula 1 o al Masters de tenis, el mejor cocinero del mundo, el mismísimo Ferran Adrià, les prepara unas esfericaciones o unas texturas mágicas? ¿Y si les enseñan a catar vinos y conocer los más novedosos? Ahora la hospitalidad y los incentivos para clientes y empleados tienen propuestas así. La empresa está metiendo la nariz en la alta cocina y en las copas más delicadas. El momento de vanguardia que vive el sector culinario español no pasa inadvertido para los promotores de iniciativas para sibaritas.

"Hace cuatro o cinco años esto hubiera sido impensable", comenta Manuel Quintanero, presidente del Club Millésime, donde hay apuntadas compañías multinacionales españolas e internacionales, bancos, firmas de lujo, empresas de comunicación, consultoras... Son 40 socios, pero el máximo será 60, "para mantener el nivel de exclusividad". Ya hay lista de espera.

"Es el primer club gastronómico para empresas nacido en España y en el mundo. Hemos creado eventos de alto valor, en los que se muestra que hay variedad de cocinas y estilos. Las empresas lo asumen como un incentivo para sus mejores clientes", asegura satisfecho. Uno de esos eventos fue la presencia durante tres días de un salón Millésime el pasado enero, durante la cumbre Madrid Fusión.

Los socios del club probaron las últimas tendencias gastronómicas, cataron aceites, jamones, quesos, vinos, cafés, cavas, cócteles.... Saborearon platos preparados por tres brigadas de famosos cocineros, capitaneados por Paco Roncero, Joaquín Felipe y Alberto Chicote. Además, tuvieron charlas y clases prácticas a cargo de Arzak, Adrià, Quique Dacosta... "No sólo comes, descubres productos y cocineros", señala un empresario andaluz que participó en el evento.

Durante el arranque del club (www.clubmillesime.com), en 2007, los asociados pudieron viajar, plato en mesa, por la actualidad culinaria de las regiones españolas y sus denominaciones de origen de la mano de conocidos chefs. Las comidas se centraban en el Casino de Madrid. En próximas temporadas, la oferta será distinta, con la convocatoria de dos grandes salones gastronómicos al año. El primero en octubre y el otro en 2009.

En la otra propuesta novedosa para empresas, Neóvinum, las mujeres llevan la voz cantante: Ester Rico (Jardín Intercontinental), María José Huertas (La Terraza del Casino), Gemma Vela (Castellana 179), Pilar Rodríguez Galve (Urrechu), María José Jurado (Alboroque) y Mónica Fernández (99 Sushi Bar). Son sumilleres jóvenes y de renombre. Trabajan en restaurantes y hoteles de alto nivel. Son colegas y presumen de ser amigas.

Presentaron su proyecto (http://neovinum.triadaeventos.com) el mes pasado en el Salón Internacional Club de Gourmets. No hay cuota anual, son actividades concretas a medida de quien las solicita y propuestas personalizadas, señala otra socia fundadora, Marián Gómez Campoy. "Organizamos desde catas de dos horas hasta cursos de fin de semana, con visitas a bodegas y estancias en alojamientos con encanto", explica Ester Rico. Además de las bodegas, galerías de arte, escuelas de cocina o tiendas especializadas son el escenario donde quieren "ofrecer una visión auténtica y diferente del mundo del vino". El público: clientes españoles y extranjeros.

Conocimiento de las distintas uvas, maridajes atrevidos (como una cata de chocolate orgánico con vino tinto), simulación de aromas entre perfumes y vinos o cata de vinos generosos combinados con los palos del flamenco son algunas de las aventuras en la cartera de Neóvinum. "Los ejecutivos tienen interés por aprender, por saber más que el montón", constata la sumiller. Y también las empresarias: "Las mujeres quieren elegir el vino, no ser sólo espectadoras". -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de mayo de 2008