MÚSICA | Perfil

Seu Jorge, el músico brasileño más guerrero

En Ciudad de Dios era Mané Galinha, un cobrador de autobús cuya novia es violada y decide vengarse matando al temido narcotraficante Zé Pequeño. El papel y la película tienen mucho que ver con la realidad que conoció Seu Jorge. El menor de sus hermanos fue asesinado en una matanza. Y él vivió tres años en la calle. "No se lo deseo a nadie. Es muy difícil superar la humillación de dejar de ser persona. Cuando vives en la calle no tienes una dirección, te quedas sin documentación. No tienes cuarto de baño para ducharte ni un techo para guarecerte de la lluvia. Estás con la ropa mojada y no tienes cómo cambiarte. No tienes dónde guardar tus cosas. Ya no tienes cosas. Nadie viene a verte. A nadie le interesa saber quién eres. No existes".

"Pasaron años hasta que pude comprar una guitarra. Me regalaron alguna, pero no tenía cómo guardarlas en la calle y me las robaban"

Jorge Mario da Silva, Seu Jorge, 38 años, creció en Belfort Roxo, un duro suburbio de Río de Janeiro. Nada que ver con las postales de playas maravillosas. "Un Río de gente abandonada por el sistema, el Gobierno, la Administración. De personas que viven el día a día con muchas dificultades, con muchas carencias, pero con dignidad. Por otra parte, es gente con alegría, que cada año celebra el carnaval, que lucha para sobrevivir, para existir. Un pueblo que, por más problemas que sufra, y pese a no disponer de recursos, tiene una gran capacidad de aprender, de superarse".

Varias canciones de su repertorio hablan de la favela. Llegó a decir que lo único que el Estado hace por sus moradores es mandarles a la policía: "La favela no es sólo una guarida de delincuentes. Allí vive gente sencilla, humilde, honesta, sin asistencia social, que no tiene medios para poder vivir en un lugar mejor". Asegura que si naciste en una favela puedes irte -él lo ha conseguido-, pero que la favela nunca saldrá de ti. "Lo dijo un gran poeta, Mano Brown, del grupo de rap Racionais MC's. Sales de la comunidad, pero llevas aquello en el alma".

Padre de tres niñas, de dos, cuatro y cinco años, cree que éste es un momento determinante para Brasil y las generaciones futuras: "Estamos aprendiendo a luchar por nuestros derechos, a creer en una conciencia colectiva. La renovación política es fundamental. Espero que a través de la educación, los poderes públicos, las manifestaciones de los jóvenes, logremos un país mejor, mejores condiciones de vida para las personas, y que el mundo deje de ver Brasil como un lugar de violencia y barbarie. Porque es un país con tanto espacio para crecer...

Cuando vivía en la calle tuvo la suerte de encontrar a personas que le ayudaron. "La música y el teatro me salvaron la vida", asegura. "Me proporcionaron relaciones humanas y me permitieron ser una persona normal sin complejo de inferioridad. Porque cuando tocaba la guitarra nadie me veía como un problema social. Sin guitarra era un tipo sospechoso". La primera se la prestaron: "Pasaron años hasta que pude comprar una guitarra. Me regalaron alguna, pero no tenía cómo guardarlas en la calle y me las robaban".

"Somos todos hijos de los estereotipos", dice. "Ahora voy a España por primera vez y van a pensar por mi aspecto que soy de Somalia o Etiopía, lugares de mucha pobreza y guerras. En Brasil durante siglos negro fue sinónimo de esclavo. Fuimos el último país en abolir la esclavitud. Y tiene que pasar mucho tiempo para que se pierda esa percepción de nosotros. Siempre fuimos para la sociedad pobres, desdentados, marginales, vagos...".

Seu Jorge empezó a actuar con el grupo de teatro de la UERJ (Universidad Estatal de Río de Janeiro). Tenía 23 años y dormía en el teatro. Tuvo su primera experiencia cinematográfica con el finlandés Mika Kaurismäki. Y, en 1997, entró en Farofa Carioca, proyecto musical que unía a bailarines, actores y malabaristas. En 2001 publicó su disco Samba esporte fino y en 2003 grabó Cru. "La samba es la espina dorsal de la cultura de Brasil. El registro de un pueblo. Sin esa expresión los brasileños pasamos a ser como todo el mundo. La samba es lo que nos hace diferentes. Ni mejores ni peores, diferentes. Nos viste y desviste, nos hace reír y llorar, y logra concentrar la riqueza y la sencillez de nuestra lengua. Tiene que ver con la cadencia y el ritmo de nuestros gestos, con cómo nos movemos. Y transmite experiencia de vida. Puedes hacer un buen rock con 15 años, pero para hacer una gran samba tienes que haber cumplido 60 o 70".

El director de cine Walter Salles se lo recomendó a Fernando Meirelles, que lo contrató para Ciudad de Dios, y a Wes Anderson, que le dio un papel en la enloquecida The life aquatic with Steve Zissou. El experto en explosivos de la tripulación, Pelé dos Santos, cantaba en portugués, y en adaptaciones libres de las letras, canciones de David Bowie -Life on Mars, Rebel rebel...-. Bowie afirma que les dio una nueva belleza.

A Seu Jorge se le puede ver en películas como Casa de areia, de Andrucha Waddington, en compañía de las actrices Fernanda Montenegro y Fernanda Torres; la venezolana Elipsis, de Eduardo Arias; Carmo, con Fele Martínez, o The escapist, junto a Brian Cox y Joseph Fiennes. Para el videoclip de su canción Tive razão, rodado en Roma, contó con Willem Dafoe y Bill Murray. Explica que "en Brasil fue un shock para la gente ver que estaban los dos en mi clip". "Bill Murray es un hermano. Y Anjelica Huston está en mi corazón para siempre. Willem Dafoe, Cate Blanchett... son personas maravillosas. Nos hemos seguido viendo en Estados Unidos o en Francia después del rodaje, y nos hablamos de vez en cuando", cuenta con alegría. "Nunca pude imaginar que iba a vivir esa experiencia. Salir de Brasil, salir de la favela, y hacer una película en Hollywood con tantos actores estupendos, grabar un disco con canciones de una leyenda de la música pop y que eso le llegara a la gente".

"Debo confesar que no me sentí deslumbrado. Ya pasé por tantas cosas... Miraba a aquellos gigantes, símbolos del cine, y veía a seres humanos normales. Y creo que fue la mejor manera de que ellos me mirasen también. No creé ninguna expectativa. Pasamos seis meses todos en Italia. Cuando el rodaje termina la separación se hace muy dura porque convives a diario con esas personas, comes con ellas, compartes los problemas...".

Seu Jorge, al que Vogue Brazil concedió el título de "hombre más cool del planeta", ha escrito canciones con las consagradas Marisa Monte y Ana Carolina. No tiene discográfica, y su mujer y él se ocupan de sus giras y actuaciones, con ayuda de distintos agentes en Europa, Japón y Estados Unidos. "Necesitaba aprender cómo se administran las cosas, porque muchas veces en la condición de artista, de únicamente subir al escenario y tocar y cantar, criticamos indebidamente sin entender cómo funciona el otro lado. Tuve que aprender a controlar que mis deseos y sueños no excedieran las medidas que yo puedo tener. Tienes que llevar una chaqueta que te siente bien, que te mires al espejo y te veas bien, cómodo en esa ropa. Porque a veces generas muchas expectativas y no sabes lidiar con la decepción". -

Seu Jorge actúa hoy en Pontevedra (Auditorio do Pazo da Cultura), el día 13 en Murcia (Auditorio), el 14 en Barcelona (Palau de la Música), el 16 en Burjassot (Auditorio Casa de Cultura) y el 18 en Santa Cruz de Tenerife (plaza de la Candelaria).

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 09 de mayo de 2008.

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