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La música clásica toma las calles de Barcelona

Algunos de los rincones más íntimos del Barri Gòtic y de la Ribera se convirtieron ayer en escenarios privilegiados del Fringe, una de las propuestas del Festival de Música Antigua de Barcelona. Diez grupos de jóvenes músicos internacionales tomaron las calles y encandilaron a un público fluctuante pero entregado.

El enclave de la plaza Sant Felip Neri no fue obstáculo para que afluyera a ella un goteo incesante de turistas despistados y otros tantos paseantes locales que, programa del evento en mano, no querían perderse el concierto del trío español Musices Liber3. El conjunto de violonchelo, clavicémbalo y flauta consagró sus instrumentos a "expresar las pasiones humanas" y logró convertir la plaza en un salón versallesco y a su público en cortesanos sumidos en un silencio de capilla, sólo roto por las ovaciones.

Y todo eso, con el telón de fondo de la iglesia de Sant Felip Neri, cuyas cicatrices de metralla de la Guerra Civil seguían apelando a la historia del lugar bajo el sol de mediodía. "Sin la música apenas me habría fijado en este rincón tan mágico", comentó la turista holandesa Jitske Ypma, de 21 años, mientras escuchaba boquiabierta los últimos acordes del concierto.

No muy lejos, la sede del Archivo de la Corona de Aragón acogió a un dúo de flauta y laúd en el patio del antiguo Palacio de los Virreyes, cuyas enredaderas extienden sus hojas bajo las gárgolas del edificio. Para José Luis, de 47 años, es precisamente "la conjunción entre música y escenarios lo que convierte el festival en algo único", además de "la libertad de poder ir paseando de un lugar a otro".

Si subir por la escalera de piedra del Palacio de los Virreyes al son del barroco francés encandiló al público, la expectación no era menor al entrar en el patio del Museo Marès. Allí, una cantante con su acompañamiento de cuerda puso voz al Siglo de Oro español entre naranjos cargados de fruta madura y ademanes de los asistentes para hacer respetar el silencio. "Aunque la acústica es un inconveniente, acercar la música a la gente vale la pena", comentó Elisabeth Bataller, de 26 años y violinista de Dell'Altro Mondo, el siguiente grupo en actuar.

El barrio de la Ribera se sumó por primera vez al Fringe y acogió diversos conciertos en la plaza de Jaume Sabartés y la calle de Allada Vermell, que se repetirán hoy de 12.00 a 14.00 y de 18.00 y a 20.00 horas con idénticos grupos. Una nueva ocasión para pasear por la historia de la ciudad y de la música.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de mayo de 2008