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El Dalai Lama manda dos enviados a Pekín

Dos enviados del líder espiritual de Tíbet llegarán hoy a Pekín para reunirse con funcionarios del Gobierno chino, según informó la oficina del Dalai Lama. Serán los primeros contactos entre ambas partes tras las protestas antichinas que tuvieron lugar en marzo en Lhasa, la capital tibetana, y que causaron 19 muertos según las autoridades chinas y más de 100 según fuentes independentistas que denunciaron a las fuerzas de seguridad chinas por la represión. Fueron las protestas más graves en 20 años.

Estas conversaciones directas (antes ha habido otras esporádicas sin grandes resultados) van a tener lugar tres meses antes de la apertura el 8 de agosto de los Juegos Olímpicos en Pekín, cuya celebración ha provocado un movimiento mundial de protesta que ha afectado seriamente al recorrido de la antorcha olímpica, que ayer llegó a Hong Kong, donde fue recibida con entusiasmo.

El encuentro con los enviados del líder espiritual tibetano fue anunciado la semana pasada por la agencia oficial de noticias Nueva China. En días próximos, "los departamentos pertinentes" del Gobierno central mantendrían "contacto y consultas" con un representante privado del Dalai Lama. "Se espera que a través de estos contactos y consultas, el Dalai Lama tome decisiones creíbles para frenar las actividades destinadas a separar China, que deje de conspirar para incitar a la violencia y de sabotear los Juegos Olímpicos, con vistas a crear condiciones para el diálogo", decía la nota que parece una fotografía de la posición y margen negociador de Pekín.

Los enviados tibetanos transmitirán "la profunda preocupación" del Dalai Lama sobre el modo en que las autoridades chinas manejan la situación del Tíbet y ofrecerán "sugerencias para llevar la paz a la región", según reza el comunicado distribuido por la oficina del Dalai Lama en Dharamsala (India), donde se encuentra exiliado desde 1959, tras el fracaso de un levantamiento tibetano contra el régimen chino. El Dalai Lama aceptó de inmediato los contactos anunciados por China, aunque matizó que estos debían ser serios.

El Gobierno chino considera que el Dalai Lama y sus seguidores son responsables de organizar los disturbios de marzo para crear problemas a los Juegos Olímpicos y promover la independencia de Tíbet. El Dalai Lama asegura que su fin es lograr una amplia autonomía que permita el mantenimiento de la cultura, el idioma y la religión tibetana, una rama del budismo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de mayo de 2008