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Guipúzcoa pretende arrancar en 2010 las obras de acceso al puerto exterior

El túnel previsto discurrirá dos kilómetros bajo el monte Jaizkibel

La Diputación de Guipúzcoa y la Autoridad Portuaria de Pasajes han alcanzado un acuerdo para dar "un fuerte impulso" y adelantar los trámites para la construcción del túnel de acceso al futuro puerto exterior de la localidad, un polémico proyecto que supondrá perforar el monte Jaizkibel y abrir una galería subterránea de unos dos kilómetros de longitud entre Lezo y el mar. El portavoz foral, Eneko Goia, anunció ayer que ambas instituciones firmarán en breve un convenio que permitirá acortar los plazos administrativos previstos para ejecutar la dársena exterior, cuya apertura está prevista en 2020.

La Diputación se opone a cobrar un peaje en la variante donostiarra

El túnel bajo el Jaizkibel, explicó Goia, representa "un elemento más del puerto exterior", por lo que su construcción supondrá en la práctica el inicio de las obras de la futura dársena. La Diputación, que tiene la competencia en carreteras, calcula que el proyecto constructivo del túnel de acceso estará redactado a finales de 2009, con lo que la perforación podría comenzar en la primavera de 2010 y prolongarse durante unos dos años. De este modo, las obras del macropuerto comenzarían una vez completado el vial subterráneo, a mediados del año 2012.

El portavoz foral aseguró que el túnel constará de una sola boca con dos carriles de circulación y una galería de evacuación. En paralelo se deberá construir otro corredor soterrado, independiente del anterior, para el tráfico ferroviario.

Por otro lado, Goia se mostró en contra de cobrar un canon en la variante de San Sebastián, actualmente al borde del colapso circulatorio, y abogó por estudiar "otras fórmulas" para que los vehículos de paso dejen de utilizar esta vía y lo hagan por el futuro segundo cinturón de la A-8, que sí será de pago.

El portavoz de la Diputación se refirió así a la propuesta del Ayuntamiento de San Sebastián de cobrar un "pequeño canon" en la actual variante donostiarra de la N-I como medida disuasoria para el tráfico pesado y de largo recorrido. Goia afirmó que implantar este sistema resulta operativamente muy difícil, porque supondría habilitar cabinas de peaje en las entradas a la capital guipuzcoana. El Ejecutivo foral se muestra, en cambio, partidario de estudiar un sistema de tarificación general para Guipúzcoa que incluya toda la A-8 desde Eibar hasta Irún.

Goia manifestó que la Diputación "comparte" con el consistorio su preocupación por el efecto que producirá en el tráfico de la variante donostiarra -unos 120.000 vehículos al día- cobrar peaje en el segundo cinturón. Sin llegar a establecer un canon en la N-I, la institución foral analiza otras medidas para evitar que el tráfico de paso, mayoritariamente de camiones, siga utilizando el tramo más saturado de toda la red provincial de carreteras.

La Diputación y el Ayuntamiento de San Sebastián tienen además "muy avanzadas" las negociaciones para integrar "en breve" a los autobuses urbanos de esta ciudad en el sistema de billete único de Lurraldebus. Goia anunció que los de Irún se sumarán el próximo 5 de mayo. Los siguientes en incorporarse serán los autocares de Mondragón y Tolosa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de abril de 2008