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Entrevista:JUAN JOSÉ MORAGUES | Presidente de la Confederación del Júcar | Los problemas de la sequía

"No se planteará una situación ni de lejos parecida a la de Barcelona"

Valencia
Cuatro años de dura sequía y ningún corte en el suministro a las poblaciones. Es el balance que exhibe el responsable de gestionar la cuenca del Júcar en medio de una nueva 'guerra del agua' que considera injustificada

El presidente de la Confederación Hidrográfica del Júcar aborda el recrudecimiento de la confrontación política por el trasvase del Ebro con la misma convicción que expresó hace cuatro años al asumir el cargo tras la derogación de la transferencia que exige el PP. Juan José Moragues (Gandia, 1954) afirmó entonces que "la imagen del gran déficit hídrico en el Júcar es falsa". Y lo mantiene "absolutamente", porque a pesar de la sequía, se han ganado recursos y no hay cortes en las ciudades.

Pregunta. ¿Hay salida a esta guerra del agua?

Respuesta. Mientras se siga utilizando el agua para ir rebajando la catadura moral de algunos gobernantes, es muy difícil. Se puede hablar de todo, pero de la forma que se está utilizando el agua es muy difícil llegar a acuerdos.

"Posiblemente el mayor negocio del futuro es la tecnología del agua"

"Camps está descalificado para hablar del agua"

"¿Queremos agua para campos de golf? Pues digámoslo"

"La Generalitat no puede convertir a Valencia en la oposición de Madrid"

"Los regantes tienen agua suficiente para sacar adelante sus cosechas"

"Esta comunidad puede satisfacerse hidráulicamente sin ningún problema"

P. ¿Puede producirse en la Comunidad Valenciana una situación similar a la de Cataluña?

R. Estamos trabajando con los peores datos históricos. Quizás somos menos optimistas que los catalanes, y cuando hacemos los balances de agua de los años hidrológicos nos movemos con situaciones críticas. Por eso, con la previsión que estamos haciendo, en el cuarto año del mayor ciclo seco que se ha vivido en el Júcar los abastecimientos humanos están totalmente garantizados. No se va a plantear una situación ni de lejos parecida a la de Barcelona. Además, el Gobierno jamás permitirá que ninguna ciudad española, si está en sus manos, tenga problemas de abastecimiento.

P. ¿Se han comprado derechos de agua a regantes para dar de beber a Valencia y otras ciudades en estos años de sequía?

R. Los derechos que hemos comprado en Castilla-La Mancha desde finales de 2006 han sido para mantener medioambientalmente el río Júcar con un nivel aceptable. No ha hecho falta hacerlo para Valencia, pero sí en el Segura. La Mancomunidad de los Canales del Taibilla compró derechos a regantes de la zona de Aranjuez para beber.

P. ¿Qué opina de la solución dada a Barcelona?

R. Es la menos mala. No hay ninguna toma nueva en el Ebro. No se detrae agua porque se adquieren derechos de los regantes y no se construye ninguna tubería en el dominio del Ebro, luego no hay ninguna actuación a caballo entre dos cuencas. ¿Se pasan aguas del Ebro a Cataluña? Evidentemente sí, pero lo que son obras de una toma y caudales nuevos, no. Es una solución de urgencia y temporal mientras Barcelona finaliza su plan de desalación, que le garantizará el agua definitivamente.

P. El presidente Camps afirma que es una provocación.

R. Como valenciano, no me gusta meterme con mi presidente, pero Camps no está legitimado para hablar de agua. Una persona que está permitiendo que los alicantinos beban de una desaladora de Murcia y está paralizando en Alicante otra que ha hecho el Gobierno de España, ese no es el presidente de todos los valencianos. Una persona que permite que un miembro de su gobierno califique a las desaladoras de nucleares del mar cuando él mismo ha bebido de la de Alicante; que permite que un cargo de su partido diga que producen problemas testiculares cuando el turismo de Baleares bebe agua desalada... Un presidente que permite eso está totalmente descalificado para hablar de agua.

P. No parece haber posibilidad de colaboración.

R. Hay toda, pero tienen que rebajar el tono y volumen de sus declaraciones. La Generalitat no puede convertir a Valencia en la oposición de Madrid. La oposición al Gobierno es el Partido Popular, no la Comunidad Valenciana. Hay que hablar de sensatez, de los datos ciertos, y llegar a una solución de los problemas sin esconder cosas. La Comunidad Valenciana quiere crecer, claro, y tiene derecho a ello. Pero digamos en qué quiere crecer, no enmascaremos las cosas. No es lo mismo que todos queramos agua, a que queramos agua para todo. Esta comunidad puede satisfacerse hidráulicamente sin ningún tipo de problema y lo está demostrando en cuatro años de extrema de sequía en que se está gestionando el agua adecuadamente. Castellón no tiene ningún problema de agua; el Serpis tiene el embalse de Beniarrés lleno, las Marinas están a rebosar... Tenemos problemas en el Júcar por esa sequía importante en la provincia de Cuenca, pero los vamos resolviendo. Las ciudades del Júcar están bebiendo con normalidad. ¿Queremos agua para campos de golf? Pues digámoslo. ¿El agua que queremos en el Medio Vinalopó es para hacer urbanizaciones? Los que tengan las competencias que lo digan. No se puede pedir agua del bajo Ebro, que hay que potabilizar para dar de beber a Barcelona, y al mismo tiempo decir que no se quiere el agua del bajo Júcar para regar en el Vinalopó. Falta rigor y esta comunidad no tiene un objetivo de futuro. Hace unos años nos decían que la Comunidad Valenciana tiene que ser la California de Europa. Pues San Diego, la ciudad referente de California, tendrá la mayor desaladora de Estados Unidos y la está construyendo una empresa española.

P. ¿Los empresarios valencianos aprovechan el potencial de esta nueva industria?

R. Creo que hemos perdido esa batalla. Aquí se ha renunciado posiblemente al mayor negocio del futuro, que es la tecnología del agua, garantizarla en calidad y cantidad. No hemos entrado ahí, cuando las empresas españolas están en todo el mundo.

P. Hay gente que no entiende por qué se derogó el trasvase del Ebro y se construye el del Júcar al Vinalopó.

R. El del Júcar-Vinalopó es absolutamente diferente, es el único que tiene financiación europea, 200 millones de euros. El trasvase del Ebro jamás los tuvo. Además, éste es un caso inaudito. Pones de acuerdo a toda la cuenca cedente, la del Júcar, y los que tienen que recibir el agua dicen que no la quieren. Y además, dicen que sí quieren la del bajo Ebro. Habría que preguntarse por qué no quieren la del Júcar más allá de las falacias sobre la calidad. Para mí, este trasvase es una pequeña espina porque seguramente no hemos sabido explicar esta solución para Alicante. Que no se haya visto ese esfuerzo del Júcar y no se haya captado esa sensibilidad de sus usuarios es el disgusto de la legislatura.

P. La vorágine urbanística ha sido otro motivo de constante enfrentamiento con el Consell.

R. Es un ejemplo clásico que se está poniendo en muchas universidades de lo que es un desarrollo no sostenible. Lo es, por ejemplo, hacer 3.000 casas de repente sin saber dónde está el agua. La Generalitat quiere discursos fáciles, como que la Confederación dice que no hay agua. No se encontrará ni una sola resolución de la Confederación del Júcar en ese sentido. Lo que decimos es que no está garantizada la disponibilidad del recurso porque hay una ley que establece que el agua es de todos los españoles, y cuando un señor la pide para hacer un campo de golf, un PAI o un centro de deportes, la obligación del Estado es hacer una tramitación pública para que todos los que puedan tener derecho sepan que van a invitar a beber a otro. Eso tiene una tramitación y si un gobierno autonómico eso lo hace el último día con citas a 48 horas de las comisiones de urbanismo sin mandar información, difícilmente podemos respetar los derechos de todos.

P. Hace dos semanas se secó un tramo del Júcar en Albacete. ¿Qué se hace para mantener el caudal del río?

R. En el tramo de Cuasiermas existen diferentes tomas y suelen regar en fin de semana. No pidieron agua a la Confederación, como están muy bien acostumbrados a hacer los valencianos, y se fueron a regar todos simultáneamente. Dejaron el río bajo mínimos y hubo que soltar agua del embalse de Alarcón. Dicho esto, el Júcar tiene que gestionarse de una forma integral. Los mayores usuarios, que son los regantes, tienen que poner las cartas sobre la mesa y ajustar sus necesidades. Tienen agua suficiente para sacar adelante sus cosechas todos los años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de abril de 2008