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Renovadores de CDC apuestan por la baza del pragmatismo

Los afines a Lluís Recoder se harán oír en el congreso

Durante esta semana se ha avanzado más que en un año de cara al congreso que celebrará Convergència Democràtica entre el 11 y el 13 de julio. Además del proceso de reflexión para la refundación del catalanismo y de realizar algún cambio -Felip Puig de secretario general adjunto y Oriol Pujol de portavoz parlamentario-, el debate interno de CDC se había encasquillado. La semana pasada el alcalde de Sant Cugat del Vallès e histórico dirigente convergente pese a su juventud, Lluís Recoder (Barcelona, 1958) dio un paso al frente y movió pieza en el temeroso tablero interno de Convergència.

Los renovadores pretenden aunar discurso pujolista con municipalismo

Mas se enfrenta a un congreso que no le cuestiona pero que le puede dañar

Después de la salida del Gobierno catalán, en 2003, la redistribución interna de la formación nacionalista ha sido salvaje y ha levantado ampollas. Pero el respaldo en votos de Artur Mas en las elecciones catalanas -fue el candidato más votado- han frenado cualquier intento de motín, a pesar de no presidir la Generalitat. Aunque Mas no causa sarpullidos, la problemática reside en su núcleo más inmediato: el portavoz parlamentario Oriol Pujol, el diputado Francesc Homs y el secretario de Comunicación convergente, David Madí.

Recoder, que no está en la ejecutiva actual porque no quiso en ninguna de las veces que Mas se lo ofreció, estudia un mecanismo para reflotar la credibilidad de la dirección nacionalista entre sus bases. "Hace falta una herramienta que permita que más allá de la ejecutiva se puedan tomar decisiones fuera del círculo reducido de siempre" apuntan fuentes próximas a Recoder. Esta facción apuesta por una renovación del mensaje político del partido en el congreso que pase por el pragmatismo. Para ello, estos dirigentes que apoyan a Recoder harán valer su experiencia en el mundo local y en el Congreso de los Diputados, y también sus hojas de servicios en las diversas responsabilidades de comarcas.

No es baladí la novedad que supone que Recoder salga de su refugio antiaéreo en Sant Cugat. Recoder reclamó "generosidad" a los dirigentes y militantes del partido para que ocupen puestos que en estos momentos no están ocupando y, al revés. Otras fuentes remachan recordando que "para entrar antes hay que dejar salir".

Recoder, también vicepresidente quinto de la Diputación de Barcelona, cuenta con el apoyo de una joven generación convergente formada por otros alcaldes y por destacados parlamentarios, tanto en Cataluña como en el Congreso. Se reconocen como seguidores de la vía Recoder, sea por relación personal, o por afinidad, jóvenes valores convergentes, como el alcalde de Figueres, Santi Vila, y el de Tortosa, Ferran Bel; el diputado en el Congreso, Jordi Xuclà; el también diputado y presidente del consejo nacional de CDC, Carles Campuzano; el diputado en el Parlament Josep Rull y el concejal de Barcelona Jaume Ciurana. Recoder siempre incluye a Xavier Trias, presidente del grupo municipal de Barcelona, en su órbita.

El corpus ideológico de estos renovadores -de esta "CDC que quiere venir, a ver si le dejan", como apunta algún destacado militante nacionalista- es bastante heterogéneo a pesar de que pretende entroncar con el pujolismo inicial. Es decir, con una suerte de cóctel entre la socialdemocracia escandinava y el nacionalismo ambiguo que tan buenos resultados obtuvo en Cataluña en la década de 1980 y 1990.

De hecho, el mismo Jordi Pujol ha comentado en alguna reunión del partido que de las últimas elecciones municipales lo que más valoraba era la nueva hornada de alcaldes que sacaban la cabeza. De ahí salen Vila, Bel, y alcaldes de Lleida, del Maresme y de Girona.

Pero el bagaje municipal puede ser un exiguo triunfo para jugar en el congreso, por lo que hará falta afinar el discurso. Es más, en el ámbito territorial es difícil doblegar la influencia de Felip Puig y Lluís Corominas. De todas maneras, Artur Mas deberá elegir entre buscar un nuevo mecanismo decisorio o hacer un pulso a parte de sus principales en un partido que no le discute a él, sino más bien a los suyos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de abril de 2008