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Entrevista:NARCÍS PRAT | Catedrático de Ecología

"Es preferible un minitrasvase que tener restricciones"

Narcís Prat, nacido en 1950, es catedrático de Ecología en la Universidad de Barcelona y miembro de la Fundación Nueva Cultura del Agua. Defiende la conservación del medio sin estridencias y con alusiones al sentido común. Cree preferible un trasvase temporal, inspirado en la práctica de los bancos de agua (que nadie pierda, tampoco el río) que llegar a las restricciones que acabarían afectando hasta a las tuberías. Sobre todo, cree que el futuro tiene que ver con el modelo de desarrollo.

Pregunta. Barcelona, Cataluña en general, tienen un problema de urgencia. Nueva Cultura del Agua ha hecho un manifiesto con distinción de soluciones a corto y a largo plazo.

Respuesta. A corto plazo la solución está muy ligada a poder encontrar agua donde pueda haberla. Hasta hace cuatro días parecía que sólo podía venir del Segre y ahora resulta que parece que en seis meses se puede hacer una conducción desde el Baix Ebre, es decir, Tarragona, hasta Barcelona. También hay otro proyecto por el que se podría traer desde el Alt Urgell, desde Anglesola, hasta el Coll de la Panadella y bajarla al Anoia y hasta Sant Joan Despí.

Damos importancia a lo del trasvase, pero hablamos de poca agua, una cantidad equivalente a la de los barcos, el 10% como mucho de la que se necesita.

El Segre no puede regar 140.000 hectáreas, 70.000 de Urgell y 70.000 de Segarra-Garrigues, y a la vez servir para otras cosas. No hay bastante agua.

P. Son trasvases.

R. Le damos mucha importancia a lo del trasvase, pero hablamos de poca agua, unos 40 hectómetros cúbicos; una cantidad equivalente a la que traerán los barcos, es decir, el 4%, el 5%, el 8% o el 10% como mucho de la que se necesita. Una cosita, un auxilio. Y se supone que luego, cuando llegue la desaladora, ya no se necesitará. Siempre, evidentemente, que llueva, porque si en mayo del año que viene no ha llovido, incluso poniendo en marcha la desaladora la conexión tendrá que seguir funcionando, porque si no, no hay agua. Hay que poner dos cosas en la balanza: qué es más importante, esta solución con las connotaciones que tenga y así tener una cierta posibilidad de que no se llegue al riesgo de que pare el suministro, o decir que los de Barcelona han crecido mucho y que se fastidien. Si tienen restricciones, allá ellos, ¿por qué crecían tanto?

P. Eso lo dicen ecologistas.

R. Que cinco millones de personas sufran restricciones tiene consecuencias de tipo social, personal, incluso de ahorro de agua porque empezarían a romperse las tuberías y podría ser peor. Las consecuencias son mucho peores que hacer un pequeño trasvase de una cuenca, sea la del Segre o la del Ebro. Y por tanto, poniendo en la balanza las dos cosas yo haría el trasvase. Y ya está.

P. ¿De cualquier modo?

R. Nosotros hemos insistido en ligar siempre el trasvase, sea el que sea, a un banco de aguas, de forma que no afecte al caudal del río. Hablamos de 40 hectómetros cúbicos, el riego de unas 5.000 hectáreas. El 7% o el 8% de todo lo que sería el área de regadío del Alt Urgell, No se afectan de un modo importante los regadíos del año 2009, en el caso del Segre.

P. Y en el caso del Ebro...

R. Se puede hacer desde el Ebro, ligándolo con bancos de agua del Segre, y si se hace así se puede incluso presumir de que se ha mejorado la calidad del río.

P. La última propuesta es hacer la tubería y mantenerla.

R. Se puede construir la tubería y mantenerla, pero sólo usarla en los momentos de crisis. Si en algún momento se hace un banco de agua, se haga donde se haga, se tiene que hacer así. Y en el futuro, habrá que hacerlo.

P. ¿Por qué?

R. El modelo de gestión de agua de Cataluña sin trasvases, con desaladoras, usando los acuíferos y con reutilización, no garantiza el agua para una sequía de dos años o tres. El banco de agua no funcionará cada año; sólo los años en los que haya sequía. Obviamente, esto sólo se puede hacer con acuerdo de la gente de Lleida y una transacción mutua: que ellos ganen y ganen los de Barcelona que tienen agua y el río no pierda.

P. Esto a corto plazo, pensando que lloverá antes de mayo de 2009. Para el largo plazo también hay posturas contrapuestas. Reutilización, recuperación, desaladoras, ahorro. Y trasvases.

R. Se enfrentan dos modelos,los dos que ha habido siempre: el de Convergència y el del PP, y el PSOE en el pasado, que aplica el modelo de la oferta. Se trata de que la gente no se entere de que estamos en un país mediterráneo y de que podemos tener problemas de agua. Hace unos años un alto cargo de la Generalitat sugirió que si se trae gas de Argelia, ¿por qué no agua de Siberia? El modelo de la oferta es muy fácil porque no hay que pensar: traigo agua del Ródano y ya está. La problemática de este modelo es que el ahorro, la reutilización de acuíferos, los caudales de los ríos se olvidan. Desde el punto de vista de la seguridad es el modelo que se ha vendido siempre. La cosa es si sin trasvases podemos hacer un modelo alternativo.

P. ¿Se puede?

R. Es lo que se ha estado trabajando los últimos cuatro años en Cataluña: intentar un modelo en el que se explica a la gente que estamos en un país mediterráneo, los recursos no son ilimitados, hay una cosa que se llama sostenibilidad y nos lo creemos. Este modelo es posible, pero hasta un cierto límite, también se podrían construir desaladoras hasta el infinito, pero en principio, poniéndonos en el 2026 y con 8,5 millones de habitantes en Cataluña, su probabilidad de fallo es de una vez cada 20 años. Siempre que la lluvia sea normal. ¿Entonces qué? La respuesta serían los bancos de agua.

P. Habrá que revisar también el consumo agrícola.

R. El uso agrícola del agua tiene un papel importante que es la producción de alimentos, pero se tiene que hacer con sentido y buscando un equilibrio. El Segre no puede regar 140.000 hectáreas, 70.000 de Urgell y 70.000 de Segarra-Garrigues, y a la vez servir para muchas otras cosas. No hay bastante agua. Y con el cambio climático cada vez habrá menos. Se tiene que llegar a un acuerdo entre los que riegan y los de la ciudad.

P. Eso supone un nuevo modelo de desarrollo.

R. A mí que nadie me diga que quiere ser sostenible y que está preocupado por el cambio climático si después hace una previsión de que en su ciudad, como Vic, que tiene 132.000 habitantes, la previsión para el futuro es que tenga 100.000 más. No me lo creo. Es imposible. Vic no puede llegar a tener 232.000 habitantes porque tendrá problemas de agua, de movilidad, de energía, de todo. Y quien dice Vic, dice Igualada y todas las ciudades. Por tanto, quien hace una previsión de crecimiento de este tipo no está autorizado luego a decir "oye, pobrecito de mí, enviadme un poco de agua que no tengo". Es incoherente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de abril de 2008