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COLUMNA

Innovación y diseño

A quienes seguimos con cierto interés el mundo del diseño, no nos ha sorprendido que la revista británica Wallpaper premiara a unas empresas españolas. Ni tampoco el que esas empresas fueran valencianas. Tanto Andreu World, como Gandia Blasco o Punt Mobles tienen un reconocido prestigio en la industria del mueble contemporáneo. Hace tiempo que las tres escogieron el camino de la innovación y el diseño para abrirse paso en el mundo de los negocios, y hoy gozan de un amplio reconocimiento en su sector. Incluso es probable que ese reconocimiento sea mayor en el exterior que en nuestro propio país, donde persiste una opinión superficial del diseño, mucho más próxima a la moda que a la industria.

Ignoro la repercusión que estos premios habrán tenido en la Comunidad Valenciana. Si hubiéramos de juzgarla por el eco que la noticia ha tenido en los periódicos, diríamos que ha sido muy escasa. Este tipo de sucesos no suele despertar entre nosotros un gran interés. Ya pudimos advertirlo meses atrás, cuando se concedió el Premio Nacional del Diseño a Andreu World y el hecho pasó prácticamente inadvertido. El mismo premio, otorgado a una diseñadora catalana, merecía, sin embargo, una entrevista a toda página en la prensa de Barcelona. Quienes opinan que estos detalles carecen de importancia, se equivocan por completo: basta ver las cifras de exportación del mueble valenciano y del catalán para darnos cuenta de ello.

Es probable que el formidable peso de la construcción en la Comunidad Valenciana durante estos años haya ocultado la importancia que ha adquirido el diseño valenciano. Cuando pueden amasarse millones de euros en un PAI ¿a quién le importa el trabajo a largo plazo? Tampoco la política de grandes acontecimientos impuesta por la Generalitat ha facilitado las cosas. Al contrario. Se ha creado una imagen ficticia de la Comunidad Valenciana que, por el momento, solo ha beneficiado al turismo. Cuando los propios empresarios han reclamado una mayor implicación del gobierno en la sociedad de la información y en la innovación, no se les ha hecho caso.

Durante la pasada campaña electoral para las municipales, se habló de que los diseñadores valencianos dispusieran de un edificio como sede donde celebrar sus exposiciones. Supongo que se trataría de algo semejante a lo que el FAD de Barcelona tiene en el convento de los Ángeles, frente al MACBA. Un espacio donde mostrar a la sociedad el diseño y transmitirle su importancia que, en mi opinión, es mayor cada día. Valencia tiene excelentes diseñadores y algunos estudios, como el de Lavernia y Cienfuegos, gozan de un considerable prestigio. De lo que se dijo durante la campaña electoral, no hemos vuelto a saber nada. El tiempo pasa y perdemos las ocasiones, mientras otras regiones se nos adelantan y nos crean dificultades.

Recuerdo que, poco antes de celebrarse la Copa del América, publicó la prensa unas declaraciones de Javier Nieto, el presidente de Santa&Cole. Nieto animaba a los valencianos a repetir la experiencia de Barcelona con los Juegos Olímpicos. Se trataba, en suma, de aprovechar la repercusión mundial de la regata para unir el nombre de Valencia a nuestro diseño y a nuestros productos industriales. Dado que existía el precedente, hubiera sido fácil averiguar cómo se había llevado a cabo el proyecto y adaptarlo a nuestros intereses. Por desgracia, la propuesta no mereció el interés de nuestros gobernantes, que prefirieron dedicar todo su esfuerzo a las carreras de Fórmula 1.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 14 de abril de 2008