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Elecciones en Italia

Il Cavaliere promete anular los impuestos para vehículos

"El problema es el Estado", proclama el candidato conservador

Silvio Berlusconi, líder del Pueblo de la Libertad (PDL), en su última noche de campaña, durante una especie de autoentrevista en su canal, Tele 5: "El problema es el Estado", empieza diciendo. Luego sigue una larga exposición de reformas económicas, presuntos ahorros milagrosos de miles de millones de euros, trasvases de intereses y de deuda, todo apoyado en una revolución, retirar las tasas de las horas extra, y bajar los impuestos "a lo Ronald Reagan" para que tanto empresas como ciudadanos paguen como máximo el 33%.

"Cobrar más no sólo es injusto, sino que favorece y justifica la evasión", dice. La claque aplaude cada frase del líder de la derecha, que el día anterior en la RAI ha prometido hacer "el primer consejo de administración en Nápoles". Se refiere al Consejo de Ministros, pero no es un error, qué va: "Tenemos que meter las manos en la Administración como si fuera una empresa", dice arremangándose.

El sonriente presentador le pide nombres de ministros, noticias, sorpresas de última hora. El Caimán se resiste, se hace el duro. Primero insulta al candidato del centro-izquierda, Walter Veltroni, mentiroso además de comunista, luego suplica a los votantes de centro que no voten a la UDC de Pier Ferdinando Casini para "no arrepentirse de regalar la victoria a la izquierda". Y al final, accede. "Llevo una semana haciendo cuentas, ahora puedo decir que retiraremos progresivamente el impuesto de circulación a coches, motos y motocicletas hasta cierta cilindrada".

No dice cuál, ni cuándo, ni cómo. Tampoco hace falta. Es el último conejo en la chistera, la última promesa del mago de las finanzas. El segundo hombre más rico de Italia (Michele Ferrero, dueño de un imperio de dulces y chocolates entre los que destaca la empresa Nutella, le ha superado) se ve por tercera vez en el poder. "Ya sé que es ciencia-ficción", le dice su presentador, "¿pero si pierde llamará a Veltroni?". "Soy un hombre joven, le mandaré un SMS".

Al final, fuera ya de la entrevista, el locutor explica a los espectadores de Mediaset con una pantalla gigante la forma correcta de votar, poniendo una cruz sobre el símbolo elegido en las papeletas. ¿Obvio? Berlusconi aprovecha, se acerca, señala el símbolo de la coalición rival, y dice: "Si se pone aquí la cruz, es voto nulo". La luz se apaga. Es la última frase de la campaña.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de abril de 2008