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Carteles con una historia detrás

Isidro Ferrer pone la ilustración al servicio de la literatura y el teatro

Eligió premeditadamente Huesca para vivir, por ser un lugar alejado de la vorágine. No tiene móvil porque prefiere ser dueño de sus silencios. Y trabaja solo en su casa. A pesar de este "recogimiento", las obras de Isidro Ferrer (Madrid, 1963) gozan de cierta difusión. Hasta viajan pegadas a los autobuses de Madrid.

"Los diseñadores me ven como un ilustrador y los ilustradores como un diseñador"

Tal es el caso del esqueleto de una mano, uno de los sorprendentes y originales carteles de la programación de 2007-2008 del Centro Dramático Nacional (CDN), que hizo con Nicolás Sánchez. Al igual que él, vive en Huesca. Sánchez, que proviene de la pintura, posee una visión periférica y una riqueza visual impresionante, según Ferrer. Sánchez, por su parte, dice de su colega, "que es quien tiene la última palabra".

Esa mano negra anuncia la tragedia Rey Lear, de William Shakespeare (que se representa en el teatro Valle-Inclán) en la que el viejo Lear se vuelve loco por una decisión injusta. Cómo se llega a esa abstracción lo explica así Ferrer: "La mano tiene que ver con la carnalidad, la esencia del hombre, con sus miserias, son huesos, estructura básica del hombre. Luego está el azar, el juego que se representa en el rey del ajedrez. La falange se convierte en el dedo que señala, que es el propio rey, la figura que abre y cierra el juego".

Luego está el cartel con la pistola roja cuya empuñadura acaba en forma de grifo, que anunció en 2007 Un enemigo del pueblo, de Ibsen. Cuenta cómo en un pueblo que vive de las aguas de un balneario, que acaban contaminadas, no queda títere con cabeza. Y al final aparecen las pistolas. "La idea es que el agua es la riqueza y también la provocadora de la tragedia". Sus carteles remiten a las portadas que Daniel Gil diseñó para la innovadora colección de bolsillo Alianza Editorial. En ellas, la ilustración se pone al servicio del texto y multiplica sus significados. Ferrer dice que hasta mucho más tarde no fue consciente de su influencia. Antes empezó con quien es su gran maestro, Peret, de quien aprecia "un discurso muy ligado a la semántica, a la filosofía. Sus imágenes están muy bien construidas y conceptualmente bien argumentadas".

En la lista de sus filias están también los carteles de cine hechos en Polonia en los años sesenta y setenta, "se trabajaba con la mezcla de intenciones distintas, es el juego de los contrarios, crear algo nuevo a partir de dos cosas diferentes, a veces antagónicas", explica este diseñador que ha recibido dos premios nacionales de disciplinas que para algunos son también contrarias: el de Diseño Gráfico en 2002 y el de Ilustración en 2006. Así pues se considera ¿ilustrador o diseñador gráfico? "Ninguno de los dos gremios me consideran de los suyos. Los diseñadores me ven como un ilustrador que hace diseño y los ilustradores como un diseñador que hace ilustraciones. Yo no lo separo. Es algo que va más allá de la ortodoxia". Como en sus diseños. ¿O en sus ilustraciones?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de marzo de 2008