Las consecuencias del 9-M

Rodando hacia el abismo

La formación política de IU rueda a velocidad creciente cuesta abajo hacia el abismo. Porque pasar de cinco diputados a dos no sólo dificulta el presente, sino que hipoteca el futuro.

Para empezar, deja de ser grupo parlamentario y se integra en el Grupo Mixto. La primera consecuencia repercute en el bolsillo: a menos diputados, menos aportaciones estatales y menos ingresos. Los responsables de finanzas aún estudian el tamaño del descalabro, pero ya anuncian la primera factura: el Estado se hace cargo del coste del envío por correo de las papeletas electorales "siempre que se consiga conformar un grupo parlamentario", según recuerda Juan Francisco Mendi, responsable de Imagen Electoral y miembro de la dirección permanente de IU. "Y el coste de esto puede llegar a cuatro millones", añade. Menos dinero significa a su vez menos medios, lo que se traducirá en menos iniciativas. También tendrán menos presencia: subsumido en el Grupo Mixto, Gaspar Llamazares preguntará a Zapatero "una vez cada dos años", se lamenta Mendi.

Inés Sabanés, portavoz de IU en la Asamblea de Madrid, se quejaba de la monopolización bipartidista "del pre debate, del debate, del debate del debate, del segundo debate, etcétera". Pues bien: en las próximas elecciones, IU no podrá, ni siquiera, asistir al debate a siete celebrado en las actuales porque carecerá de grupo. Es decir: no la votaron porque no la vieron, y no la verán porque no la votaron. Cada vez más arrinconada, se situará al borde mismo de la extinción. "Por eso será prioritario cambiar la ley y arbitrar un sistema para que ese millón de votos tenga representatividad", concluye Llamazares.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 15 de marzo de 2008.

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