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Reportaje:

El arte de la seducción canalla nunca muere

Tres versiones teatrales de Don Juan diseccionan la conquista

Lo tienen todo para destruir a las mujeres: son crápulas, pendencieros, ególatras, chulescos, mentirosos y canallas. Sin embargo, por alguna extraña razón, el mito del donjuán se mantiene en pleno siglo XXI. ¿Qué les hace irresistibles y qué tienen que decir sus mujeres ultrajadas? Tres montajes teatrales, desde Tirso de Molina y Zorrilla a Josep Palau i Fabre, coinciden en Madrid con distintas propuestas sobre el símbolo de la seducción compulsiva. Los protagonistas conversaron ayer con EL PAÍS sobre la destrucción del clásico y cómo se enfrenta cada uno al personaje.

La versión que el director británico Dan Jemmett ha hecho de El burlador de Sevilla de Tirso de Molina es una provocación ambientada en un bar-cabaré, con sexo oral sobre la barra incluido. "Nuestro montaje consiste en un ataque terrorista al clásico, faltarle al respeto actualizándolo a través de la comedia, pero sin perder lo que puede tener de universal esta historia", explica el donjuán Antonio Gil, vestido con sombrero, camisa abierta y bastón de vividor. Es el auténtico canalla.

"Mi personaje es ejemplo de la mujer sometida", dice una doña Inés

Se mete entre las faldas de su compañera Marta Poveda con la misma naturalidad que pide un whisky. Ella le sigue el juego como una Doña Juana frustrada, encarnando a damas burladas y burladoras. "Tengo la suerte de interpretar también el papel de un marqués admirador de Don Juan, que quiere ser como él. En el fondo, a todos nos mueve el sexo, las mujeres harían lo mismo que Don Juan si pudieran, por romper las normas. Lo que pasa es que a un amplio sector masculino le asusta que la mujer tome la iniciativa", advierte con un guiño pícaro.

"Estoy de acuerdo. Una mujer que viva el sexo con naturalidad es vista como un bicho raro, y lo peor es que el machismo no cambia con los años", afirma Alba Alonso, la Doña Inés del clásico machista Don Juan Tenorio que estrenó ayer L'OM Imprebís en el Albéniz. Sus palabras reivindicativas sobre el derecho a la sexualidad libre contrastan con un hábito de un blanco impoluto donde no se siente cómoda.

"Mi Doña Inés es el claro ejemplo de la mujer sometida incluso al padre. ¿Se puede saber por qué Zorrilla no critica al padre?, que llega a decir 'Antes que verla con Don Juan, la mataría'. Es terrible ese texto: como actriz y como mujer me indigna lo que tengo que recitar", insiste Alonso. Su compañero Fernando Gil, con capa y espada en la cadera, se plantea la obra desde el reto teatral y no una lucha de sexos. "Hemos intentado una visión vitalista del Don Juan, más de cómic que de arqueología literaria, y para ello no nos centramos sólo en las palabras, sino en la verdad del texto. Don Juan se plantea: 'Ésta es la vida que conozco, y quiero vivirla a tope'. Y eso mismo se piensa hoy".

Todos los actores coinciden en valorar que el donjuanismo seguirá con el paso de los años, aunque cada vez se debilita más la imagen de triunfador.

En El príncipe de las tinieblas, de Hermann Bonnín, en el Teatro Español, los cinco textos reunidos de Josep Palau i Fabre demuestran esa progresiva decadencia del Don Juan, ambientada en la Barcelona franquista. Es el Tenorio decadente. "Mi personaje no es el típico picaflor de Tirso de Molina o Zorrilla, sino que se busca a sí mismo a través de las mujeres y del dolor. No creo que sea por frivolidad, sino como una necesidad vital", señala el protagonista, Roberto Enríquez.

También aquí hay sexo salvaje, violación de una novicia y posterior suicidio cuando descubre que está embarazada. Ana Ycobalzeta encarna a esa joven de 16 años fascinada por el crápula que sólo quiere poseerla y termina destruyéndola. "Mi personaje es la única que entiende el problema: Don Juan cree que no es capaz de amar y por eso hace lo que hace".

El burlador de Sevilla o el convidado de piedra. Teatro de la Abadía (Fernández de los Ríos, 42). Hasta el 30 de marzo. www.teatroabadia.com. Don Juan Tenorio. Teatro Albéniz (Paz, 11). Hasta el 30 de marzo. www.madrid.org/clas_artes/teatros/albeniz/. El príncipe de las tinieblas. Teatro Español (Príncipe, 25). Hasta el 23 de marzo.www.teatroespanol.es

El Tenorio según los directores

- Tamzin Townsend: "Creo que hoy existe a partes iguales el donjuanismo y la doñajuanisma, cosa que me alegra a partes iguales el donjuanismo y la doñajuanisma, cosa que me alegra profundamente. Ya no se ve sólo la pobre mujer engañada por el hombre, somos más fuertes y poderosas. Pero como también somos más sensatas no abusamos de este poder".

- Miguel Narros: "Es cierto que el hombre con afán de hacerse notar existe todavía: aparecen todos los días en las revistas del corazón. Para ser un donjuan hay que ser bello, provocador y tener maldad, y de eso abunda. Basta mirar las discotecas todos los fines de semana donde mueren chavales apuñalados por motivos así".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de marzo de 2008

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