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Reportaje:

Ardores chinos

EE UU importará su comida durante los Juegos de Pekín al temer una alteración de alimentos

El plan del equipo olímpico estadounidense de llevarse a Pekín su propia comida ha provocado ardores en China. Aunque, como es habitual en este país, las reacciones han sido comedidas, traslucen el profundo malestar de los organizadores por una decisión que consideran injustificada y ha asestado un nuevo revés a la imagen de unos Juegos cada vez más marcados por las críticas y la política.

"Hemos hecho muchos preparativos para garantizar que los atletas puedan estar juntos durante los Juegos. Si la delegación americana no está en esos encuentros, será una pena", ha dicho Kang Yi, responsable del departamento de alimentación del comité organizador.

Los deportistas estadounidenses planean comer en su centro de entrenamiento, que estará situado en la Universidad Normal de Pekín, y no en la villa olímpica. Pekín afirma que la seguridad de todos los productos estará asegurada, pero algunos expertos extranjeros temen que esteroides y otros estimulantes del crecimiento, utilizados a menudo por los ganaderos en China, puedan provocar positivos de dopaje o causar otros efectos nocivos en los atletas.

Varias delegaciones instalarán su sede fuera de China para evitar la contaminación

Lu Yong, director del centro de Supervisión de Seguridad Alimentaria de Pekín, niega esta posibilidad. Por sendas razones. "Actualmente, no hay informes científicos que demuestren que si los deportistas consumen determinado tipo de carne, den resultado positivo en las pruebas", ha dicho por un lado. "China tiene reglas muy estrictas. Los fármacos prohibidos no pueden ser utilizados en la cría de animales, así que podemos garantizar la seguridad", ha añadido por otro.

Pekín es consciente de que un positivo, debido a la comida, puede arruinar la carrera de un atleta y sería un desastre de relaciones públicas, en unos Juegos con los que pretende mostrar al mundo una imagen de modernidad y país avanzado. De ahí que haya desarrollado un exhaustivo sistema de seguimiento de los alimentos que serán consumidos durante la competición que abarca toda la cadena. Desde la producción, los mataderos y las redes de distribución hasta el plato. Para ello, va a utilizar códigos de barras, vigilancia permanente en cocinas y almacenes, y control de los vehículos de transporte por satélite. Además, creará una base de datos, con el origen de los productos, el nombre del suministrador, el tipo de alimentación dada a los animales, y la medicación empleada durante su cría.

Pero para algunos técnicos esto no es suficiente. Australia también planea importar algunos productos, aunque otros países, como Reino Unido, han dicho que confían plenamente en la organización china y no seguirán el ejemplo estadounidense. Pekín ha advertido de que cualquier alimento que un equipo quiera introducir en China tendrá que respetar las "estrictas normativas" locales.

A esta cuestión se ha sumado el temor de muchos equipos a la contaminación en la capital. Aunque las autoridades han garantizado que no será un problema, y tienen previstas medidas como la paralización de fábricas y la prohibición de circular a un millón de coches, algunos países han decidido establecer sus campamentos bases fuera de China.

Según el comité olímpico japonés, Alemania, Reino Unido, Suecia y Holanda han organizado la estancia de sus deportistas en Japón para entrenarse. El diario Yomiuri Shimbun asegura que en total serán una veintena de países quienes lo harán. Las razones son varias, unas admitidas y otras no: el miedo a la contaminación en Pekín y la calidad del entorno y las instalaciones japonesas. El vuelo entre Tokio y Pekín dura tres horas y media. Suecia contará con un campo de entrenamiento en Fukuoka para 150 atletas, y Bélgica se instalará en Kumamoto. La mitad del equipo olímpico británico estará en Macao. Sus deportistas viajarán a Pekín dos o tres días antes del momento de competir.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de marzo de 2008