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"Pechugas de pollo llenas de esteroides"

Cuando un encargado del servicio de comidas que trabajaba para el Comité Olímpico de Estados Unidos (USOC) fue a un mercado en China el año pasado, encontró una pieza de pollo -media pechuga- que medía 35 centímetros. "Lo suficiente para alimentar a una familia de ocho miembros", comenta Frank Puleo. "Lo sometimos a un análisis y estaba tan lleno de esteroides que no podríamos habérselo dado a los deportistas. Todos habrían dado positivo".

Al prepararse para llevar a una delegación de más de 600 deportistas a los Juegos de Pekín, el USOC afronta cuestiones alimentarias que van más allá del pollo cebado de esteroides. En los últimos años, se ha descubierto que algunos alimentos en China están contaminados con insecticidas y medicamentos veterinarios ilegales. (...) En los últimos dos años, el USOC ha intentado averiguar la forma de evitar esos peligros en los Juegos. Ha cerrado acuerdos con varios patrocinadores, como Kellogg's y Tyson Foods, que enviarán 11.000 kilos de proteínas magras a China unos dos meses antes de la ceremonia inaugural, pero contratarán a vendedores e importadores locales para asegurarse otros alimentos y equipamientos de cocina.

El grueso de esa comida se servirá en el centro de entrenamiento del USOC, a unos 20 minutos del Olympic Green, donde, por primera vez, los deportistas estadounidenses tendrán acceso a sus propias instalaciones, en las que se les servirán tres comidas diarias. Los platos que les sirvan allí cumplirán el plan dietético revisado por el USOC. Gran parte de la estrategia es responsabilidad de Jacque Hamilton, jefa de cocina del USOC. Ha consultado a dietistas y cocineros durante el último año y medio para modificar más de 1.500 recetas y prepararse para servir unos 700 platos diarios en el centro de entrenamiento. Hamilton ha rebajado el contenido en sodio y grasas. La mayoría de las recetas deben superar una prueba de sabor en casa de Hamilton antes de permitir que los deportistas las degusten. Hace poco, Hamilton presentó algunas recetas chinas con la esperanza de obtener la aprobación para incluirlas en el menú.

Enfrente de cada plato había una placa que proporcionaba a los deportistas información nutricional, como el contenido calórico y los gramos de grasas y carbohidratos. No había señales de pasteles en el comedor del centro de entrenamiento, pero eso no significa necesariamente que a los deportistas se les fuera a apartar de la competición por comerse uno.

Los detalles de todo el proceso se ultimarán durante la próxima visita del grupo a Pekín, prevista para marzo, de modo que Hamilton pueda empezar a planificar el menú, pero por el momento espera importar la mayoría del marisco de Japón y gran parte de la fruta de Australia. Aun sin saber exactamente de qué dispondrá, Hamilton ha identificado algunos platos predilectos que han superado el listón, como el pan de carne, las algas marinas y la ensalada de fideos soba.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de marzo de 2008