Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

En memoria de Helenio

Mazzola, Suárez y Peiró recuerdan cómo les mentalizó 'H. H.' en 1965 en la gran remontada del Inter al Liverpool, rivales hoy en la 'Champions'

"La victoria fue de Herrera, no nuestra. Nosotros no creíamos en la remontada. Él, sí. Nos martilló la cabeza a diario con las famosas confesiones. Nos convocaba uno a uno y empezaba: 'Que han tenido mucha suerte, que no son mejores que nosotros...'. Tenía su propia estrategia: si el rival era bueno y le temía, lo desmitificaba; si no era tan bueno, nos decía que era la bomba y que era difícil batirlo", recuerda el mítico Sandro Mazzola, jugador del Inter que en 1965 consiguió la remontada contra el Liverpool (3-1 en Anfield y 3-0 en San Siro). Ese partido permitió a los neroazzurri llegar a la final, derrotar el Benfica y alzarse con el trofeo más prestigioso de Europa. En el banquillo estaba el mago Helenio Herrera. En el campo, Peiró, Mazzola, Suárez, Facchetti, Corso...

"Herrera nos decía uno a uno en confesión: 'Tienen mucha suerte, no son mejores"

El Inter necesita hoy (20.45, Canal +) apelar a ese espíritu para ponerse entre los ocho mejores de Europa y pelear por una final que se le escapa desde 1972, fecha de la última que disputó (perdió 2-0 contra el Ajax). Enfrente, de nuevo el Liverpool. Y como reto, otra remontada: perdió 2-0 en Anfield contra el equipo de Rafa Benítez. En Italia, todo el interismo ha rebobinado estos días para rescatar la memoria de H. H.

"En la ida", recuerda Luis Suárez, "nos complicamos mucho la vida. De vez en cuando, a nosotros también nos salía un partido malo". El ex seleccionador español agrega: "Estábamos preocupados porque sabíamos que la final se disputaba en Milán. Pero también sabíamos que, fuera de casa, a los equipos ingleses les costaba mucho hacer su juego". "Ellos jugaron mucho mejor que nosotros en Anfield", confiesa Mazzola. "Recuerdo que los ingleses no paraban de cantar una canción de Louis Armstrong: When The Saints Go Marching In. El estadio era de madera y me sentía como en una película de ciencia-ficción por el eco tremendo que había. Me llevé el disco de Armstrong a San Siro y les dije a unos empleados del club: 'Ponedlo a todo volumen al final del encuentro cuando hayamos ganado por 3-0'. Me miraron como si fuera un extraterrestre", relata.

Quizás lo fuera en el campo. El caso es que el conjunto de Herrera ganó por 3-0 y todos coinciden en que el mérito fue del mago.

"Aunque la tele es lo mejor para un ex futbolista, a este Inter no le he visto jugar mucho, pero puedo asegurar que el trabajo psicológico que hacía Herrera no podría hacerlo nadie más. Era todos los días, todos los días...", recuerda Joaquín Peiró, que marcó uno de los tres goles: "Nadie sabía darte un balón en profundidad como lo hacía Luisito". "La verdad es que Herrera nos ayudaba mucho en lo psicológico. Era una constante. Lo hacía siempre, no solamente la víspera de los partidos más importantes", abunda Suárez.

"El fútbol moderno no da para muchas remontadas. Habrá que ver cuánto absorben hoy los jugadores de los aspectos mentales", explica el ex defensa Tarcisio Burgnich. Al igual que Mazzola, no olvidará el enfado con el que Herrera irrumpió en el vestuario de Anfield. "Me habéis hecho quedar como un idiota. El técnico del Liverpool, que sabe que he entrenado en Portugal, da tan por hecho que su equipo jugará la final que me ha preguntado cómo se puede ganar al Benfica", les reprochó. Hoy, 43 años después, Roberto Mancini también tendrá que apelar al diván. Aunque el de H. H. es inimitable. "Para él, tan sólo existía la palabra victoria", concluye Peiró.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de marzo de 2008