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Necrológica:

Buddy Miles, músico total, fue baterista de Hendrix

Tocó también con Santana, Bowie y Stevie Wonder

Tal vez resulte injusto recordar una vida íntegramente dedicada a la música, como la de Buddy Miles, por el breve periodo que tocó detrás de Jimi Hendrix. Pero el trato con la genialidad tiene esos inconvenientes: eclipsa todo lo demás, lo que es simplemente correcto, voluntariosamente profesional, meramente interesante.

George Buddy Miles, que murió el 26 de febrero, a causa de una dolencia cardiaca, era hijo de músico. Había nacido en Omaha (Nebraska) el 5 de septiembre de 1947. Su padre, George Miles, había tocado el contrabajo con grandes del jazz e incorporó a Buddy a su banda: vendía el tener a un niño aporreando la batería. Con el tiempo, Buddy acompañó a todo tipo de artistas negros, de los Ink Spots a los Delfonics, que no solían tener un grupo fijo.

Buddy salió a la superficie con The Electric Flag, fugaz banda de metales aglutinada alrededor del guitarrista Mike Bloomfield. Esto ocurría en San Francisco, en 1967. El corpulento Miles encontró una imagen perfecta para impactar a los hippies blancos: enorme peinado afro y camisa hecha con la bandera estadounidense. Cuando cantaba detrás de la batería, se llevaba todos los aplausos.

En el circuito del rock, Miles conectó con Jimi Hendrix, al que conocía de los días oscuros. El guitarrista produjo Electric church, disco del Buddy Miles Express; el baterista tocó en temas de Electric ladyland. Finalmente, se juntaron en The Band of Gyspsys, grupo totalmente negro que se completaba con Larry Cox, amigo de Jimi de sus tiempos en el ejército. La Banda de Gitanos parecía una respuesta a las presiones del black power, que recriminaban al guitarrista que llevara a blancos en la sección de ritmo. El arrollador disco correspondiente, grabado en directo y editado en 1970, se inclinaba hacia la música afroamericana. Pero el trío no respondía a las exigencias de Hendrix y se rompió en un concierto.

Los setenta fueron intensos para Buddy. Su Them changes se convirtió en un clásico menor. Grabó discos de éxito a medias con Carlos Santana y trabajó al lado de Stevie Wonder, John McLaughlin, David Bowie o Muddy Waters. Sin embargo, las drogas le llevaron a la delincuencia y a la cárcel por robos. Cuando volvió a la calle, en 1985, tuvo una buena racha: tras cantar en Santana, se convirtió en la voz de los California Raisins, animaciones que publicitaban las pasas californianas; estuvo en las listas con su versión de I heard it through the grapevine, de Marvin Gaye.

Pero le traicionaba el cuerpo. Cuando visitó España en 2004, tenía problemas de movilidad, acentuados por su obesidad. Mostraba una cierta amargura por las cartas que le había dado la vida; prefería cantar y tocar el piano. Instalado en Austin (Tejas), gustaba de las jam sessions con músicos locales. Y reaparecía para participar en vídeos o discos relacionados con el legado de Hendrix.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de marzo de 2008