Veltroni presenta un programa para el desarrollo y la modernización de Italia

El líder del Partido Demócrata promete recuperar el empobrecido sur

"¡Una Italia nueva ya!". Walter Veltroni, el líder del Partido Democrático, presentó ayer en Roma, al ritmo optimista de sus eslóganes electorales -el otro es el célebre "si può fare"-, su decálogo de ideas, los "diez pilares" para construir un país "más moderno y más rápido".

El PD propone que el sueldo mínimo sea de 1.000 euros y dar 2.500 por hijo

Según Veltroni, Italia tiene cuatro problemas básicos: la ineficacia económica, la desigualdad, la escasa libertad de los ciudadanos para diseñar su vida, y la escasa calidad de la democracia. Para superarlos, el PD propone un plan "ambicioso pero realista": reformas institucionales, económicas, laborales y educativas, todo bajo el paraguas de la seguridad. En lo social, Veltroni da vía libre al testamento biológico, propone tibiamente derechos para las "parejas que conviven establemente" y afirma que mantendrá tal cual la actual ley del aborto.

"Ni promesas ni anuncios imposibles de cumplir". Así resume el líder del centro izquierda su programa electoral, que apela al voto de los jóvenes con conceptos como el "ambientalismo del fare (ecologismo productivo)", y que expresa su intención de sanear el sistema, la política, la justicia, su deseo de innovar en todos los órdenes, su apuesta por el Sur, su llamamiento a que las mujeres sean "el eje del nuevo desarrollo".

La propuesta más llamativa es la reforma institucional. El PD quiere una sola Cámara de 470 miembros, y un Senado compuesto por 100 parlamentarios. El modelo, basado en el doble turno francés, suena a revolución: considerable ahorro, desaparición de docenas de partidos y, de paso, jubilación de cerca del 40% de los elegibles el 13 y 14 de abril. En cuanto al Gobierno, Veltroni propone un gabinete "enjuto", con 12 ministros y no más de 60 miembros.

Como medidas económicas, propone reducir progresivamente el gasto público y la cuota del IRPF; se dará apoyo a los precarios (salario mínimo, 1.000 euros) y a las familias (2.500 euros de bono fiscal por el primer hijo), créditos blandos para los jóvenes, subvenciones a los alquileres. Y liberalizaciones: teléfonos, transportes, carburantes.

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La prioridad es modernizar el país, recuperarlo del "retraso acumulado", buscar un "desarrollo de calidad". La fórmula es compleja: infraestructuras + seguridad + medioambiente. Pero concreta: más gas y menos petróleo, alta velocidad, energías limpias, banda ancha para todos, menos burocracia. Empezando por el sur, el olvidado y hoy, todavía, maloliente "Mezzogiorno". "Su crecimiento es el crecimiento de Italia", dice Veltroni, que promete cambiar "drásticamente" la forma de utilización de las ayudas de la UE.

La bajada de impuestos se hará de forma selectiva: primero "los trabajadores dependientes, los contribuyentes leales, los autónomos que pagan demasiado". Y hay un plan para subsanar lo que Veltroni llama "las tres patologías": la baja tasa de ocupación, la baja natalidad y la alta tasa de pobreza infantil. Si gana, hará más guarderías, activará el plan contra la violencia doméstica, "se invertirá lo que nunca se ha invertido" para incorporar a la mujer al trabajo.

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