Entrevista:BALTASAR GARZÓN | Magistrado de la Audiencia Nacional

"No soy ni Caperucita ni el lobo"

Pregunta. Es coautor, con Vicente Romero, de El alma de los verdugos, sobre las dictaduras del Cono Sur. Pero me da la impresión de que ha currado poco.

Respuesta. Una gran parte del libro es de Vicente, digamos 60-40; y en un cien por cien ambos hemos revisado el trabajo.

P. Dicen que es gafe, porque le tocan todos los marrones: ETA, el GAL, el narcotráfico...

R. Pero seré gafe contra mí, no contra los demás. Llevo 20 años en la Audiencia Nacional y es verdad que me han tocado casos muy complejos.

P. ¿Se cree El Llanero Solitario o más El Vengador Justiciero?

R. Ni El Vengador Justiciero ni El Llanero Solitario, porque, aunque la acción de la justicia el juez instructor la hace en soledad, contribuyen a ella muchas personas.

P. Puesto a ser estrella, ¿la Audiencia Nacional o Hollywood?

R. Ninguno de los dos. Ojalá las estrellas, o las denominaciones que se dan a los jueces, se quedaran en unos tópicos graciosos. Los asuntos estrella sí existen, pero los jueces somos meros servidores de la Administración de justicia.

P. En el cole era campeón de salto de altura. ¿No parará hasta el Supremo?

R. Lo tengo muy difícil estando en un juzgado de instrucción. Estoy bien donde estoy y trato de hacer mi trabajo lo mejor posible.

P. ¿Sus veleidades políticas fueron capricho o tiro por la culata?

R. Fue una decisión meditada y, a posteriori, equivocada. No salió bien, pero yo siempre he dicho que no me arrepiento.

P. ¿Sigue más a la izquierda del PSOE, como dijo en 1994?

R. Yo suelo estar casi siempre en el mismo lugar. Algunos me dicen que me he anclado en una especie de romanticismo de los setenta.

P. Si así fuera, sería famoso por cantar a los Beatles, y no por darle a la copla y al jondo.

R. Es que sí canto a los Beatles. Soy bastante clásico, aunque también hago música moderna.

P. Usted, tan partidario de la justicia sin fronteras, ¿cómo se atreve a atacar impunemente Campanera allá donde va?

R. No canto impunemente, sino con la aquiescencia de quienes están a mi alrededor.

P. Y no teme consecuencias penales.

R. Bueno, si me agreden...

P. ¿Cuánta cirugía lleva en la cara?

R. Sólo me he operado los dientes. Lo demás es el buen look que tengo cada mañana. Tengo la gran suerte de que mi madre, con 78 años, tiene la piel más tersa que yo. Debo de haber salido a ella.

P. ¿Cremas?

R. Sólo el after shave. Y tengo especial predilección por las sales y las cremas del mar Muerto.

P. ¿Y eso de que le encanta seducir a las mujeres?

R. No tanto. No tengo capacidad para ello.

P. ¿Qué es más: idealista o ambicioso?

R. Sin lugar a dudas, idealista. Tengo la ambición del idealismo.

P. ¿Qué penitencia se hubiera puesto, de haber llegado a cura, por esta mentira?

R. Pues me absolvería. Antes le dije lo del romanticismo.

P. ¿Lo del tamaño de su ego es una leyenda urbana?

R. El tamaño de mi ego irá en función de la dedicación que le presto. Y no es demasiada.

P. Por cuantificar: ¿de cero a 10?

R. Yo estaría como los políticos: casi en el aprobado.

P. Dicen que en las plazas se mueve con estilo. ¿En la Audiencia Nacional torea de salón?

R. No. Yo creo que me fajo bien con los morlacos. A mí me gusta siempre ir por derecho y recibiendo de frente.

P. ¿El peor toro que le ha tocado en suerte?

R. Puede resultar tópico, pero el del terrorismo. Llevo 20 años dedicado a combatirlo.

P. Torero, flamenco, bailaor, tonadillero: es usted el cóctel perfecto Jurado-Ortega Cano.

R. Pues mire: Rocío Jurado es una de las mujeres que mejor ha cantado en este país, y la oigo casi a diario. José Ortega Cano es buen amigo, aunque no es mi tipo de torero. Yo soy currista.

P. Cuentan que duerme tres o cuatro horas. ¿Es Superman?

R. Desgraciadamente, duermo tres horas, pero no en criptonita, que es lo que le debilitaba, ¿no? No me considero Superman.

P. ¿Se ve más Caperucita o más lobo?

R. Yo creo que a Caperucita no se le ha dado la importancia que tiene por enfrentarse al lobo. No soy ni Caperucita ni el lobo, pero me identifico más con el débil que con el fuerte.

P. ¿Qué querría ser de mayor?

R. Seguir siendo como ahora, pero mejor. Y tener más tiempo para mi familia.

P. ¿Encantado de haberse conocido?

R. No. Es que procuro ser optimista. Y si no estoy bien conmigo mismo, lo tengo claro... A mí me gusta mirarme al espejo, y lo que veo allí no me desagrada.

Perfil

Con 52 años y tres hijos, este juez se siente joven y se considera un romántico. Su versatilidad le lleva desde la seriedad absoluta al comentar su trabajo al toque metrosexual de hablar de cremas y arrugas. Dice ser "ameno y chistoso" y, entre sus numerosas aficiones y ocupaciones extrajudiciales -cooperación humanitaria, ópera, lectura, escritura, deporte-, tiene el fútbol, versión culé, siempre presente en sus oraciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0023, 23 de febrero de 2008.