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Crónica:ELECCIONES 2008 | El cara a cara en televisión

"Este tío aguanta un debate"

Crónica de la remontada de González en los cara a cara de 1993

Felipe González entró desconcentrado y salió desconcertado. 24 de mayo de 1993, primer cara a cara televisado de la democracia, es una inesperada y desagradable sorpresa. Aznar le acaba de vapulear en el primer asalto, en Antena 3. Un total de 9.662.000 espectadores han asistido al debate entre un líder sobrado, que acude sin prepararse, confiando en su talento natural, y otro disciplinado, entrenado en el uso de mensajes cortos y certeros, con la lección bien aprendida. González sale por los pasillos de Antena 3 caminando junto a Manuel Campo Vidal (Antonio Asensio, presidente de la emisora, acompaña a Aznar) y le dice:

-Este tío aguanta un debate.

-Vaya que si lo aguanta.

La historia la cuenta Manuel Campo Vidal, el hombre que presentará mañana el primer cara a cara entre Zapatero y Rajoy, el mismo moderador de aquel primer duelo González-Aznar.

"Ha sido un desastre", le dijo González a Maravall del primer debate

A la mañana siguiente, González llama a José María Maravall, el hombre que ha escogido para que le asesore y acompañe en toda la campaña:

-Ciudadano, ¿qué te ha parecido el debate?

-Bueno, hay días que son mejores que otros.

-Ha sido un desastre. Hay que ponerse a trabajar para el siguiente.

La historia la cuenta Maravall, ex ministro de Educación y Ciencia. González nunca creyó en los mensajes artificiales, en la política enlatada. "Lo primero que tuve que hacer fue convencerle de que viera ese primer debate", asegura Maravall. "Él nunca se veía en televisión".

María Antonia Iglesias, entonces directora de Informativos de Televisión Española, califica aquellos debates como "el acontecimiento político de la legislatura". "Fue la primera vez que a Felipe le doblaba alguien", dice. ¿Explicaciones socialistas para la derrota del carismático líder?

1) La noche previa al cara a cara, regresando en avión de Canarias, el comandante anuncia que una puerta está mal cerrada cuando llevan una hora de vuelo. Deciden regresar, volando a baja altura ante el riesgo de despresurización de la cabina. El percance hace que González, ya con dos mítines a sus espaldas, llegue a Madrid a las cuatro de la mañana y no duerma muy bien. "Eso es una excusa, no influyó nada", contesta Miguel Ángel Rodríguez, coordinador de la campaña del Partido Popular. "Lo que ocurrió es que Felipe despreció a Aznar".

2) El entorno de González señala que un asesor, del que nadie da el nombre, le recomendó que menospreciara a su rival. "Tú ve de ganador, medio despreciativo, no le mires a la cara", eso fue lo que le dijeron, cuenta Txiki Benegas, negociador socialista de los debates televisivos junto a Eduardo Martín Toval. "Arenas y yo acabamos haciéndonos amigos después de darnos tantas tortas con tanta tenacidad", recuerda Benegas. Rodolfo Martín Villa era el otro representante del PP. "Los asesores eran como los que rodean al boxeador antes de que salte al ring", recuerda Luis Mariñas, moderador del segundo debate, en Tele 5, "ataca por aquí, no has sacado esto...".

Costó convencer a Valerio Lazarov de que el segundo debate fuera en su cadena. Quería emitir el primero. Benegas se jugó con él una cena a que se superaría la audiencia del de Antena 3. El 31 de mayo, seis días antes de las elecciones, 10.524.000 espectadores, un 75,3% de la audiencia, se sentó ante el televisor.

Mariñas recuerda las trifulcas entre asesores que le llegaban de la cabina de realización por el pinganillo. Bueno, por el medio pinganillo, el trozo de auricular que le quedaba, incrustado en la oreja. Era tal el ambiente de nervios, estuvo tan tensa la negociación de quién empezaba y quien cerraba, era tal la sensación de que las elecciones estaban en juego, que estaba nervioso hasta el apuntador. Y más concretamente, el encargado de colocarle el pinganillo a Mariñas. "Me metió una estocada como si fuera un toro", dice con su acento gallego, "estaba tan nervioso que me lo incrustó". Después de medio debate oyendo a medias las indicaciones del realizador Benito Valle, aprovechó la pausa para sondear entre las azafatas a ver si alguna tenía una pinza de depilar. Milagros de la televisión, había azafata con pinza de depilar para extraer el trozo "picudo".

Los primeros tres minutos del segundo debate, para el que Felipe González se estuvo preparando a conciencia, fueron clave, sostiene Maravall: "Había que hacer una llamada de atención que enseguida incrementara la audiencia". González acudió con una grabación, un teletipo y documentación para desmontar uno de los argumentos utilizados por Aznar en la primera cita, en la que negó haber dicho que España había acudido a la cumbre europea de Edimburgo con actitud de pedigüeños. "Esos tres primeros minutos desmoralizaron mucho al contrario", dice Maravall. Miguel Ángel Rodríguez cuenta que Aznar vio cómo González acudió con tres montoncitos de fichas y, a las primeras de cambio, descartó dos y se centró en uno, el de los ataques al programa del PP. Una de las claves del cara a cara fue dejar claro que en el programa del PP no había propuestas para mejorar la situación de los desempleados, uno de los temas candentes.

Luis Mariñas añade que, además, el PP cometió un error estratégico. Al acabar el debate, Aznar se fue corriendo y no se paró a hablar con la prensa, dando así la sensación de que se iba enfadado porque había perdido. González, sin embargo, salió tranquilamente y atendió a los periodistas, con lo que consiguió que al día siguiente la prensa reflejara no sólo los resultados del cara a cara, sino sus opiniones al respecto. Miguel Ángel Rodríguez sostiene que había un pacto de no hablar con la prensa que no fue respetado.

Conseguir que no se abordara el tema de la corrupción, con asuntos como Filesa y el caso Ibercorp sobre la mesa fue otra de las claves, dice Mariñas: "Ahí los socialistas estuvieron muy hábiles en la negociación de los bloques".

Rodríguez mantiene que los debates le sirvieron fundamentalmente a Aznar, que se dio a conocer, que sentó las bases para, tres años más tarde, suceder a González. Para Maravall, el primero tuvo el involuntario efecto de que se viera que el PP podía ganar y movilizó al electorado socialista. Lo que Maria Antonia Iglesias califica de "efecto bumerán". Una tendencia que se apuntaló con la victoria de Felipe en el segundo: los debates contribuyeron, dice Maravall, a una subida de cuatro puntos en el voto socialista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de febrero de 2008