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Chiclana se echa a la calle tras un nuevo atraco

El suceso se produce cuatro días después de una muerte en otro robo

Chiclana (Cádiz, 74.621 habitantes) sufrió ayer un nuevo atraco violento. Dos encapuchados entraron a punta de pistola en una sede de Caja Rural y lograron hacerse con un botín de unos 2.000 euros, que sustrajeron de la caja de los clientes y trabajadores que se encontraban en la oficina.

El robo se produjo pasadas las diez de la mañana, a plena luz del día, poco antes de que en el centro de la ciudad comenzara una concentración silenciosa para condenar la muerte de la joven, Dolores Amaya, asesinada el pasado jueves de una puñalada cuando cerraba su negocio en esta misma localidad.

El alcalde de Chiclana considera "aislados" los incidentes

Los ladrones del banco consiguieron huir en una motocicleta, sin que hasta ayer trascendiera que pudieran ser detenidos. Previamente habían intimidado a los nueve clientes y los dos encargados que estaban en la oficina. Consiguieron apenas 1.000 euros de la caja y obligaron a todos los presentes a dejar sus pertenencias y carteras, con lo que sustrajeron una cantidad similar. Esa misma sede bancaria había sido objeto de otro robo de iguales características el pasado 13 de diciembre, aunque en la anterior ocasión el botín fue de 6.000 euros.

Los cuerpos de seguridad investigan la relación de este robo con otros producidos en los últimos días en la bahía gaditana, en los que se utilizó el mismo método: uno o dos atracadores, una pistola real o de fogueo, hora punta, y una motocicleta para huir. El último ha sido en un banco aunque los anteriores, ocurridos en El Puerto, Puerto Real y San Fernando, tuvieron como objetivo lugares de reducidos ingresos, como dos farmacias rurales y un supermercado pequeño.

La investigación del crimen del pasado jueves va en otra línea. El asesino aprovechó la noche y la soledad de la dependienta, utilizó un cuchillo y escapó a pie. El intento de robo, hipótesis principal que baraja la Guardia Civil, acabó trágicamente. Ayer los ayuntamientos de Chiclana, donde se produjo el suceso, y Conil, de donde era la víctima, convocaron concentraciones de cinco minutos de silencio para condenar el suceso. A ellas acudieron medio millar de personas. Muchos de ellos eran comerciantes, que pararon su actividad para sumarse al dolor y reclamar más seguridad.

El alcalde de Chiclana, Ernesto Marín, del PP, tachó como "aislados" los incidentes violentos, aunque los relacionó con la reciente salida de la cárcel de un grupo de delincuentes comunes que han sido puestos en libertad tras cumplir condena. Se trata de una de las líneas de investigación abiertas por los cuerpos de seguridad. La Delegación del Gobierno en Andalucía ha ordenado incrementar los medios para indagar las claves de este crimen.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de febrero de 2008