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Entrevista:JOHN MCCAIN | Aspirante republicano a la presidencia de EE UU

"Si gano, cerraré Guantánamo"

El senador por Arizona, claro favorito en las primarias republicanas, asegura que si llega a la Casa Blanca ganará la guerra de Irak y mejorará las relaciones con Europa. En casa, promete rebajar los impuestos y el gasto público

Optimista sobre sus posibilidades de convertirse en el próximo presidente de Estados Unidos, el senador John McCain, de 71 años, se muestra conciliador con sus aliados europeos y espera anunciar el fin de la prisión de Guantánamo y la renuncia al uso de la tortura, si fuera elegido. Pero también quiere "ganar la guerra de Irak".

Pregunta. Estados Unidos ha perdido muchos amigos. El presidente Bush enojó -indignó, realmente- a muchos de sus aliados al permitir que se violaran los derechos humanos en Guantánamo y al negarse a participar en el esfuerzo común para combatir el calentamiento global. ¿Podemos esperar un cambio de actitud si llega usted a ocupar la presidencia?

Respuesta. Sí. Comunicaría de inmediato que EE UU nunca más volverá a torturar a ningún preso retenido bajo su custodia; comunicaría el cierre de Guantánamo y el traslado de los reclusos a Fort Leavenworth, en Kansas, y anunciaría mi compromiso de hacer frente al cambio climático y mi entrega para alcanzar un acuerdo global, siempre que incluya a India y a China.

"Hay que lidiar con una Rusia decidida a impedir toda acción en la ONU"

"Clinton y Obama no se enfrentarán con seriedad a la amenaza iraní"

"Trabajaré para alcanzar un acuerdo global contra el cambio climático"

"En Irak nunca tuvimos tropas suficientes para controlar el país"

P. ¿Tomará Estados Unidos menos decisiones unilaterales en el futuro?

R. Todos esperamos que Estados Unidos vuelva a actuar de forma multilateral. Ha habido momentos en los que hemos actuado al margen de nuestros aliados y amigos, pero creo que preferimos trabajar de común acuerdo con ellos.

P. Bush nunca tuvo en cuenta a la ONU.

R. La ONU siempre ha tenido un papel importante. Pero en este momento tenemos que lidiar con una Rusia que está claramente decidida a impedir toda acción. Por eso, la ONU ha de actuar formando una liga de democracias que compartan nuestros valores y principios.

P. ¿Aceptaría hablar con alguien como Mahmud Ahmadineyad, el presidente iraní?

R. Mientras Irán siga proclamando su intención de acabar con el Estado de Israel y mientras no deje de utilizar armas nucleares, yo continuaré diciendo que es una situación inaceptable para nosotros. Trabajaré con otras democracias a fin de encontrar qué castigos y qué incentivos se le pueden aplicar.

P. ¿Cree que la guerra es un instrumento legítimo de la política?

R. Todos los países tienen derecho a defenderse. Es un derecho fundamental.

P. Esto nos recuerda su biografía. Usted participó en la guerra de Vietnam y, durante los cinco años y medio que estuvo prisionero, fue sometido a tortura. Nos imaginamos que ya habrá tenido bastante.

R. Los veteranos odiamos la guerra, de verdad. Espero no haber glorificado nunca la guerra ni por escrito ni de palabra. Además, estoy completamente seguro de que, para quienes pasamos por ella, la guerra fue la peor experiencia de nuestra vida. Pero, en cierto modo, fue también un momento magnífico de mi vida por el valor que me demostraron aquellos con quienes tuve el privilegio de servir a la nación.

P. ¿Hasta qué punto continúan influyendo en su vida sus experiencias de entonces?

R. Bueno, no cabe duda de que ese periodo me marcó profundamente, pero mis opiniones se han formado a partir de todo tipo de experiencias, de mi educación y de mi conocimiento del país y de sus problemas. La experiencia de la guerra de Vietnam es sólo una parte de mi vida. Pero se pueden extraer muchas enseñanzas de la guerra de Vietnam, entre ellas la de la llamada Doctrina Powell, según la cual si se va a entrar en un conflicto bélico hay que hacerlo con una fuerza abrumadora y acabar con ello lo antes posible. Uno de los errores cometidos en Irak fue que nunca tuvimos suficientes tropas para controlar el país después de la victoria militar inicial.

P. La mayoría de los candidatos a la presidencia han tenido problemas a la hora de tratar el asunto de Irak. Unas veces estaban a favor de la guerra; y otras, en contra.

R. Sí. Yo siempre he estado a favor de respaldar una posición ofensiva, incluso en momentos en los que esa posición no era muy bien vista en el seno del Partido Republicano. En esos momentos, otras personas buscaban una salida del conflicto.

P. Pero la mayoría de los estadounidenses creen hoy que la guerra fue un error. ¿Podría mantener su posición en unas elecciones generales frente a los demócratas? Tanto Barack Obama como Hillary Clinton quieren salir de Irak lo antes posible. El objetivo de sus adversarios es más popular que su propia posición.

R. La senadora Clinton y el senador Obama retirarían nuestras fuerzas de Irak sólo para seguir una agenda diseñada arbitrariamente, por razones de oportunismo político; una agenda que no tiene en cuenta la profunda catástrofe humana y las graves amenazas a nuestra seguridad que seguirían a la retirada de las tropas. No reconocerán ni se enfrentarán con un mínimo de seriedad a la amenaza que suponen las ambiciones nucleares de Irán para Israel, nuestro aliado, y para toda la región.

P. El ejército de su país lleva cinco años en Irak y ya han muerto casi 4.000 soldados estadounidenses. ¿Qué le lleva a usted a estar tan seguro de que un incremento en el número de tropas pueda tener un impacto real?

R. Yo pretendo ganar la guerra, y confío en las opiniones fundadas de nuestros oficiales destacados en Irak y en la generosidad de los estadounidenses que están bajo su mando. Comparto el dolor por las terribles pérdidas que hemos sufrido en la prosecución de este fin. No hay otro candidato a este cargo que conozca mejor que yo los horrores de la guerra.

P. ¿Pero?

R. Pero sé que, si fracasáramos en Irak, los costes en vidas y para el erario público serían mucho mayores que los que hemos tenido que pagar hasta la fecha. Y no permitiré que suceda tal cosa.

P. ¿Y qué pasaría si llegara a suceder?

R. Sonarían las trompetas de Al Qaeda anunciando al mundo que han vencido a Estados Unidos. Y cuanto más nos retiráramos, más avanzarían ellos, hasta que llegaran a plantarse directamente en Estados Unidos.

P. ¿Qué le diferencia de Obama o de Clinton?

R. La senadora Clinton y el senador Obama quieren ampliar el gobierno federal. Yo me propongo reducirlo. Clinton y Obama subirán los impuestos. Yo me propongo bajarlos. Intenté que las reducciones fiscales de Bush fueran permanentes.

P. Pero votó en contra en el Senado.

R. Porque, en ese momento, no iban emparejadas con recortes presupuestarios.

P. Un Estado más pobre; fomentar el crecimiento por el procedimiento de reducir los impuestos: parece como si quisiera resucitar la economía de la oferta de la era Reagan.

R. Estoy muy orgulloso de haber sido un soldado de infantería en la revolución Reagan. Podemos construir un sistema tributario que fomente el crecimiento y mejore nuestra competitividad a nivel global. Sólo hay otro país en el mundo donde el tipo de gravamen aplicado a las sociedades sea más alto que en Estados Unidos. Reduciendo los impuestos sobre sociedades, estimularemos el crecimiento económico de inmediato y a largo plazo.

© Der Spiegel.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de febrero de 2008