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"El cierre de Delphi en Cádiz es una lección para nosotros"

La multinacional inicia las obras de una fábrica para 3.000 trabajadores

"La deslocalización de Cádiz es un ejemplo para nosotros. Debemos trabajar con anticipación para que casos así no se den aquí dentro de 20 años", explica el director comercial de la Zona Franca de Tánger, Omar Chaïb. Pero inmediatamente desvincula el cierre, el pasado verano, de la fábrica que la multinacional tenía en Puerto Real, y que se llevó por delante a 1.500 trabajadores, con la que va a levantar en Tánger.

"No tienen nada que ver, creo que la de Cádiz fabricaba metalurgia, Delphi lleva en Tánger desde 1998 fabricando cableado, que es lo que va a seguir haciendo en la futura planta", explica.

Delphi sabe bien a lo que se refieren los sindicatos locales cuando se quejan de la paz social y de la vista gorda de la Administración y la Justicia marroquíes. Pronto hará un año que despidió a casi 450 empleados por defender sus derechos sindicales. No hubo oposición. Hoy emplea a más de un millar, y en la nueva empleará a unos 3.000.

Patronales y autonomías animan a los proveedores a deslocalizar

Las obras se han iniciado ya en la parte izquierda de la Zona Franca. Al otro lado y más pegada al Atlántico, está una novísima fábrica del grupo español Antolín. Se instaló en 2006, emplea a 200 trabajadores y fabrica fundas de asiento y parasoles para ferrocarriles y, sobre todo, automóviles.

La Zona Franca de Tánger se está posicionado como un polo para las empresas españolas. Actualmente hay una treintena. "Vamos a destinar el tercio de superficie que nos queda a albergar proveedores", explica el director comercial del recinto.

La futura factoría de Renault-Nissan actúa de auténtico imán. El Gobierno catalán, por ejemplo, y Anfac, la patronal española de los fabricantes, invitan a que las empresas de componentes se instalen allí, y Acicae (el cluster del sector del País Vasco) viajará esta semana para conocer de primera mano la Zona Franca y el proyecto de Renault-Nissan.

Quien lleva allí hace un año y medio, casi enfrente de Antolín, es Premo, fabricante de componentes inductivos -chips-, con fábricas también en Barcelona, Málaga y China. "Analizamos India, Tailandia y México, pero optamos por Tánger por temas legales y fiscales", explica Jordi Deltell, uno de sus directivos.

Premo exporta gran parte de su producción a Estados Unidos. A la alianza antiterrorista firmada entre Marruecos y EE UU como consecuencia de los atentados de Casablanca, se añadió un tratado de libre comercio que entró en vigor en 2006. El acuerdo supone la eliminación del 95% de los aranceles en los productos industriales y de consumo.

Otro caramelo para las empresas españolas: El Acuerdo de Asociación de Marruecos con la Unión Europea prevé el desmantelamiento recíproco progresivo de los aranceles de todos los productos industriales hasta 2010.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de febrero de 2008