La precampaña electoral

CiU admite que exigirá la renuncia de Montilla para apoyar al PSOE

El presidente asegura la continuidad del tripartito pese a los pactos tras el 9-M

Por si quedaba alguna duda, Convergència i Unió (CiU) dejó claro ayer que su objetivo final para las elecciones del 9-M es echar de la presidencia de la Generalitat al socialista José Montilla. Hasta ayer, los nacionalistas catalanes se habían limitado a decir que un eventual apoyo al PSOE tras las generales debía implicar también "cambios" en la política catalana.

Ayer, el senador y número dos de la lista de CiU por Barcelona, Pere Macias, detalló qué entiende por estos cambios: "Montilla se podría encontrar con que dentro de dos meses no sea presidente de la Generalitat".

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Las palabras del hasta ahora senador causaron revuelo incluso en la dirección de CiU. Artur Mas evitó desautorizar a Macias, pero se mostró cauto y reiteró que ante un eventual pacto con el PSOE la federación exigirá que en Cataluña gobierne la lista más votada. "Lo contrario es un fraude a la democracia", denunció. No precisó cómo lo conseguirá, pero incluir este requisito en la futura ley electoral catalana supondría el voto a favor del Partit dels Socialistes (PSC). Mas, no obstante, señaló que si los nacionalistas tienen, en definitiva, la sartén por el mango en Madrid supondrá "el inicio del fin del tripartito". Y lanzó una clara advertencia: "El PSC sabrá si quiere o no hacer presidente a Zapatero".

Todo salió a colación por la conferencia que el presidente de la Generalitat pronunció a primera hora de la mañana en Madrid, donde dejó claro que la izquierda seguirá gobernando en Cataluña aunque el PSOE pueda necesitar el apoyo de CiU. "No subordino ni voy a subordinar la política catalana a la lógica de la política española", dijo Montilla en el foro de Europa Press.

Con todo, el presidente evitó cualquier atisbo de duda sobre su apuesta para el 9-M. "Deseo que Zapatero sea el nuevo presidente del Gobierno de España". Fue mucho más tibio al defender a José Bono como candidato a la presidencia del Congreso. De hecho, dijo que hay muchos socialistas "perfectos" para el cargo y no un único nombre.

Las advertencias de Montilla sobre los intentos de cambiar el Gobierno catalán mediante pactos en Madrid no son nuevas, pero han ido subiendo de tono conforme se acerca el 9-M. "No vamos a confundir influencia con subordinación", remachó. Estas palabras fueron interpretadas por CiU como muestra de "nerviosismo extremo".

Duran hará campaña

Josep Antoni Duran Lleida participará en la campaña electoral, aunque no de una forma intensiva, según explicaron ayer fuentes de Unió Democràtica. La favorable evolución del posoperatorio posibilitará que el candidato democristiano presida algunos actos electorales, aunque guardando un cierto reposo.

El pasado miércoles, a Duran le fue extirpado un minúsculo tumor maligno alojado en la periferia del pulmón. La extracción se hizo mediante laparoscopia, lo cual reduce de forma considerable el tiempo de recuperación, pues es menos invasiva. "Todas las informaciones que recibimos van en la línea de que Duran, pese a la intervención quirúrgica, estará en forma cuando toque estarlo, a la hora de la verdad", comentó ayer Artur Mas.

Mientras esto no suceda, será el propio Mas quien asuma el "liderazgo" de la precampaña y presida la mayoría de actos. "Ahora contribuiré un poco más, en el sentido del liderazgo, mientras el principal candidato esté en el posoperatorio. Me haré cargo de todo lo que me pida CiU", señaló tras la reunión del comité electoral.

Duran ya se levantó ayer de la cama, cenó con normalidad y los médicos decidieron quitarle el suero. Durante todo el día no paró de recibir muestras de apoyo, entre ellas de María Teresa Fernández de la Vega, Mariano Rajoy y José Manuel Durão Barroso. El líder democristiano agradeció todas estos mensajes a través del blog personal: "Hoy sólo puedo deciros gracias".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0014, 14 de febrero de 2008.