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CARTAS AL DIRECTOR

Rajoy y la caja de Pandora

Rajoy en Melilla estimó que no era oportuno referirse al pañuelo que usan las mujeres musulmanas. Alguien debe haberle informado de que en la ciudad hay unos 14.000 votantes musulmanes. Por su parte, el presidente de Melilla, Juan José Imbroda, dijo algo sorprendente: este asunto no afectará a los musulmanes melillenses "porque son españoles". Conviene subrayar que no dijo españolas. ¿En qué estaría pensando? Y además: ¿y si una musulmana no es española, puede o no usar el pañuelo? Rajoy trota y trota imprudente en la búsqueda del voto y no deja de improvisar. En donde detecta un nido oscuro, residuo de una sociedad española del pasado, que la democracia logró aislar, mete la mano en busca del voto. Le convendría mirar antes, puede haber alguna sorpresa desagradable.

Si Rajoy viene a Aranjuez es de esperar que tampoco hable del pañuelo. En Aranjuez viven unos mil marroquíes y la convivencia en esta ciudad es ya una costumbre. No hay problemas en las escuelas, su asociación participa activamente en la vida social y cultural como si fueran nativos. Cuando el acto en diciembre recordando el aniversario de la Constitución, una delegación de vecinos marroquíes participó; eso sí, no tomaron alcohol ni comieron jamón, y por supuesto están invitados a que participen el año que viene. Conozco a un marroquí que toma alcohol (moderadamente) y come jamón (poco, porque para él es caro). Quizá eso no lo entienda Rajoy. No todos los árabes son religiosos, se parecen a los españoles de siempre más de lo que se supone.

Rajoy hace campaña con la caja de Pandora debajo del brazo. Se está equivocando de país, le está faltando el respeto a la ciudadanía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de febrero de 2008