Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El jefe de la Iglesia anglicana puntualiza su idea sobre la 'sharía'

Rowan Williams, arzobispo de Canterbury y líder de la Iglesia anglicana, defendió y puntualizó ayer los comentarios que realizó la semana pasada sobre la necesidad de introducir en el Reino Unido la sharía, la ley musulmana. Williams, que presidió ayer un sínodo anglicano convocado de antemano en Londres, fue recibido con una cálida ovación por los más de medio millar de asistentes al sínodo, que quisieron dejar claro así que las voces que se han alzado en el seno de la comunión anglicana pidiendo su dimisión son absolutamente minoritarias.

El arzobispo de Canterbury puntualizó que sus comentarios, presentados en unas jornadas de especialistas sobre el islam y la ley británica y evocados posteriormente en una entrevista radiofónica, han sido sacados de contexto. Aunque se reafirmó en lo dicho entonces y defendió su derecho a abordar esos temas, puntualizó que nunca ha defendido que existan "sistemas legales paralelos", y enfatizó la preeminencia de lo que llamó "ley territorial".

Ley para todos

Es decir, el jefe de la Iglesia anglicana dejó claro que la ley británica es para todos los ciudadanos y que la adopción de parte de la sharía sería para aquellos musulmanes que quieren "opciones adicionales", como se hace ya en algunos productos financieros que, sin dejar de cumplir las leyes británicas en la materia, se acomodan también a las tradiciones musulmanas, que, por ejemplo, prohíben el cobro de intereses.

Williams advirtió de que los ciudadanos que profesan una fe religiosa no deberían "dar por garantizados" para siempre los derechos de que gozan ahora porque con el tiempo pueden cambiar en un entorno crecientemente "secular".

La polémica desatada por sus opiniones sobre la sharía, ha obligado al primer ministro, el laborista Gordon Brown, a salir en defensa del arzobispo, al que definió como "un hombre de gran integridad y dedicación al público y al servicio a la comunidad". El portavoz de Gordon Brown explicó que el primer ministro le pidió al arzobispo que explicara sus declaraciones de la semana pasada para disipar dudas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de febrero de 2008