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Reportaje:Televisión

'El ala oeste' ya lo contó

La serie sobre la Casa Blanca anticipó en 2005 las actuales primarias de EE UU

Todo lo que le está pasando estos días a Barack Obama ya lo contó hace tres años la NBC en El ala oeste de la Casa Blanca (The west wing). Los guionistas de una de las mejores series de televisión de todos los tiempos, crearon entonces un escenario complicado para las ficticias primarias que habían de imaginar, el tema central de la sexta temporada. Inventaron a un republicano moderado, con experiencia internacional, imagen de hombre íntegro y recto y no demasiado querido por su partido. Se llamaría Arnold Vinick y sería interpretado por el actor Alan Alda (el de M.A.S.H.). En las filas demócratas, los guionistas modelaron al candidato de una minoría que no quiere serlo, buen orador, atractivo y capaz de hacerse con un mensaje de cambio. Ese candidato era Matt Santos, interpretado por el actor hispano Jimmy Smits (el de La ley de Los Ángeles).

El candidato demócrata en la serie llega empatado a la convención

Los seguidores de la serie establecen paralelismos entre ficción y realidad

Vinick ganaba sus primarias sin mucho problema; Santos conseguía ganar por sorpresa en algunos estados hasta forzar un empate que le llevaría a enfrentarse a los candidatos del establishment demócrata en la Convención del partido y jugarse a los discursos el voto de los superdelegados.

¿Les suena todo esto?

Los paralelismos entre las falsas primarias de El ala oeste y las reales están siendo analizados estos días por fanáticos de la serie en el foro de Internet sobre televisión www.televisionwithoutpity.com. Impulsados por el espíritu épico de la serie, los seguidores ven en cada uno de los acontecimientos un reflejo de lo que ya vivieron años antes, llegando a veces a confundir la realidad con la ficción. "Creo que Josh apoyaría a Obama", decía hace unos días uno de ellos refiriéndose a Josh Lyman, el asesor del candidato Santos, interpretado por el actor Bradley Whitford. "Pero si Hillary le agradeció en un discurso su presencia en un acto", cuestiona otro. Para algunos, los actores reales no están a la altura de los personajes que interpretan.

Pese a que la serie terminó hace dos años en Estados Unidos, el foro está más caliente desde que empezó la carrera por la candidatura a la presidencia en ambos bandos. Los participantes siguen sacando parecidos entre ambas realidades. Ayer: "Más sobre como la vida imita a The west wing. Titular de hoy en la MSNBC: 'El voto latino podría determinar la nominación'. He leído el artículo y esperaba leer el nombre de Matt Santos", confiesa otro de los participantes.

Una serie creada con el andamiaje de la realidad política estadounidense sólo podía acabar siendo un oráculo de la misma. El ala oeste recibió las mejores críticas de los profesionales de la televisión, pero también de los profesores de Ciencias Políticas y de antiguos empleados de la Casa Blanca. Su éxito se cimentó precisamente en el realismo de sus diálogos y tramas, basadas en las experiencias de algunos asesores presidenciales, caso de la jefa de Prensa de Bill Clinton, Dee Dee Myers, o el experto en encuestas políticas Patrick Caddell.

En ocasiones se criticó a sus guionistas por el exagerado optimismo del gabinete del presidente Bartlett, opuesto a las malas artes de los republicanos que siempre salen peor parados. Pero en general, El ala oeste se ganó el respeto de todos, incluso de algunos de los republicanos del ala dura, como Karl Rove y Henry Kissinger, ambos muy ligados al presidente George W. Bush.

A falta de Ala oeste, los fanáticos de la serie se contentan estos días con vivir las primarias comparando ambas realidades. En la vida real no es posible seguir a los asesores del presidente por los interminables pasillos de la Casa Blanca, atrapados por el vértigo de unos diálogos rápidos y certeros, cargados de ironía, donde los espectadores tienen la sensación de asistir a las tensiones de la alta política y conservar al mismo tiempo la certeza de que se pueden cambiar las cosas. Así que, como todo eso ya no es posible, los seguidores se limitan a escuchar los discursos: "Estoy aquí para decirles que la esperanza es real. En una vida llena de problemas, en un mundo cargado de retos, esa esperanza es real. La esperanza es la que nos da el coraje para afrontar esos retos. Vivimos en tiempos cínicos, lo sé, pero la esperanza no es motivo de debate". Barack Obama pronunció estas palabras el pasado día... ¿o fue Matt Santos?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de febrero de 2008