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Las 31 cámaras de la zona de Montera funcionarán en los próximos días

Los vecinos apoyan la iniciativa en pro de la seguridad y contra la prostitución

Ya las han montado, calibrado y enfocado. Y el que manda sobre todas estas cuestiones, el presidente de la Comisión de Videovigilancia, Javier María Casas -que también preside el Tribunal Superior de Justicia de Madrid-, ha dado luz verde al proyecto.

Así que, en pocos días, tras la firma definitiva de la Delegación del Gobierno, 31 cámaras filmarán la vida de los transeúntes que vayan por el entorno de las calles de Montera, Desengaño y de la plaza de Callao.

El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, recibió ayer a una delegación de la Comisión de Videovigilancia en sede de la Policía Municipal de la calle de la Montera. Estuvieron analizando el sistema implantado y salieron de la reunión contentos. Gallardón y el propio Casas aseguraron que con esta medida, que costará al Ayuntamiento unos 500.000 euros, no se vulnerará el derecho a la intimidad de los vecinos.

Y eso se conseguirá a través de un programa informático que evitará que en la imagen aparezca algo distinto de la mera calle y sus peatones. No aparecerán las fachadas. Además, las filmaciones se destruirán una semana después de tomadas.

Alegría en los vecinos

Y los vecinos y comerciantes están contentísimos. "Nos hemos llevado una alegría grande", explica exultante el presidente de la Asociación de Vecinos y Comerciantes de Montera, César Torquemada. "Creemos que esto va ayudar, pero no lo va a solucionar completamente. Cuando termine la peatonalización, quizá conseguiremos que Montera sea una calle como el resto de Madrid", añade.

Las 31 cámaras pretenden rebajar el nivel de delincuencia en la zona, el más alto de la ciudad. El precedente de la instalación de objetivos en el entorno de la Plaza Mayor y su incidencia positiva en el descenso de la delincuencia han animado al Ayuntamiento a extender la experiencia. Además, y aunque en voz baja, el Consistorio espera que la medida también contribuya a erradicar la prostitución en estas calles, donde unas 100 meretrices ejercen a diario.

Pero el alcalde quiso matizar la postura oficial. "Las chicas que están ahí fueran no son las delincuentes, son las víctimas. Los delincuentes son los que se lucran con ellas, coartan su libertad y les impiden salir libremente de una actividad que no desean".

Además, Gallardón insistió en la vieja idea de expropiar algunos sex-shops de la zona si el propio mercado y las asociaciones de empresarios no terminan por hacerlos desaparecer. Gallardón celebró que la sociedad civil se interese por realizar "actividades que dinamizan y tranquilizan las zonas que hasta ahora estaban degradadas de la capital", en referencia al proyecto de la asociación de comerciantes Triball, que ha comprado en los últimos meses más de 30 locales de la zona de Ballesta, entre ellos 10 prostíbulos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de febrero de 2008