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Las remesas alcanzan un récord al rebasar los 8.000 millones en 2007

El Gobierno quiere que fomenten el desarrollo en los países de emigración

Las remesas que los inmigrantes en España envían a sus países de origen batieron un nuevo récord el año pasado. Rebasaron los 8.000 millones de euros, según anunció ayer la secretaria de Estado de Inmigración, Consuelo Rumí. Fernando Silva, director de banca personal internacional del Banco de Santander, vaticinó incluso que alcanzarían los 8.300 millones, un 22% más que en 2006 (6.807 millones).

Rumí y Silva hicieron este pronóstico -la cifra definitiva no es aún conocida- en El futuro de la emigración y las remesas, un seminario organizado ayer en Madrid por Remesas.org. Si se confirman, España se situará de nuevo a la cabeza de los países europeos emisores.

La cifra manejada por Rumí sólo abarca las remesas contabilizadas por el Banco de España. Algunos economistas, como Sergi Jiménez-Martín, de la Universidad Pompeu Fabra, sostienen que hay que añadirle el flujo de remesas informales, una especialidad de la inmigración marroquí que aprovecha la cercanía geográfica para entregarlas en mano cuando viajan.

Rumí sostuvo también que el Gobierno quiere dar "un gran salto cualitativo" para abaratar el envío de dinero y que además pueda revertir en el desarrollo de los países receptores, pero no especificó cómo.

Una orden ministerial firmada por el vicepresidente Pedro Solbes, que entró en vigor hace un año, tiende más bien a encarecer las remesas. Para luchar contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo introdujo requisitos burocráticos que incrementan los costes.

Para lograr que estas transferencias fomenten el desarrollo, el Estado francés ha firmado, por ejemplo, un innovador acuerdo con las cajas de ahorro. A partir de abril, los inmigrantes legales podrán abrir una "libreta de ahorro codesarrollo" en la que ingresarán hasta el 25% de sus emolumentos netos -hasta un máximo de 20.000 euros al año- en condiciones fiscales ventajosas. Se utilizarán para financiar proyectos en sus países de origen.

Trabas en países de origen

De poco sirven, sin embargo, los esfuerzos que se hacen en los países emisores de remesas si no son correspondidos en los receptores. Colombia fue pionero a la hora de gravar fiscalmente las transferencias de sus emigrantes, pero Hugo Chávez ha seguido ese ejemplo en Bolivia y, desde el 1 de enero, Brasil, el segundo destinatario en Latinoamérica, se ha sumado a la iniciativa. Todos estos países firmaron, sin embargo, en la Cumbre Iberoamericana de 2006, el llamado Compromiso de Montevideo para "facilitar" los envíos de remesas reduciendo sus costes.

Para Luiz de Mello, del departamento económico de la OCDE, este gravamen es un error. "El impuesto provoca una erosión de la base recaudatoria", afirmó en el seminario. "Hablando claro, el inmigrante se cansa de pagarlo y busca vías alternativas para mandar remesas con familiares o en negro", asegura Íñigo Moré, de Remesas.org.

La boliviana Carolina Céspedes, de la Asociación de Cooperación Bolivia-España, hizo un encendido alegato contra un impuesto. "Penaliza el esfuerzo del inmigrante". "Lo vemos como una auténtica injusticia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de febrero de 2008