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Internet

El 'caso Enaitz' aviva los medios participativos

Los padres de Enaitz Iriondo, a los que hasta el pasado miércoles el conductor que atropelló a su hijo en 2004 reclamaba 20.000 euros por los daños ocasionados en su vehículo, agradecen en las entrevistas que conceden el apoyo de una web llamada Menéame. Mientras su caso pasó casi inadvertido durante unos días para los medios de comunicación, en www.meneame.net, uno de los principales ejemplos de web 2.0 en España, los usuarios hacían bullir la Red con detalles y reacciones sobre el suceso hasta convertirlo en la comidilla de la pasada semana.

Se conocen como web 2.0 las nuevas páginas de Internet en las que los usuarios son quienes se encargan de la información que se presenta, aportando unos contenidos o destacando otros con su valoración. En el mercado anglosajón pronto se convirtió en referente Digg, aunque centrada en aspectos tecnológicos. Menéame es su contrapartida española. Su creador es Ricardo Galli, con la colaboración de Benjamín Villoslada, que han creado su propia empresa en Mallorca. Sus únicos ingresos por ahora proceden de AdSense, un sistema de anuncios seleccionados por contenidos que gestiona Google.

Galli presume de noticias que han saltado de su web y también de otros fenómenos. "Poco a poco algunos buenos y desconocidos blogs están siendo reconocidos, puesto que cuando hay un buen apunte en cualquier blog, seguramente acabará en Menéame con altas probabilidades de salir publicado".

La creciente influencia de Menéame tiene sus peligros: en ocasiones sus gestores han detectado movimientos coordinados. Como el reciente, por parte de simpatizantes del PSOE, para destacar determinadas noticias. Los responsables de la web lo detectaron tanto por el uso reiterado de las direcciones de IP en los votos como por los mensajes en foros en los que se llamaba a realizar esa operación.

Al margen de Menéame, la web 2.0 española con más solera es Barrapunto, con un perfil casi exclusivamente tecnológico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de febrero de 2008