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Las condiciones del mar y la débil vigilancia permiten arribar pateras

Los "ineficaces" radares móviles favorecen también al narcotráfico en la costa

Las "debilidades" del dispositivo de vigilancia marítima en el litoral valenciano, según coinciden en denunciar profesionales de cuerpos y fuerzas de seguridad, y las peculiares condiciones marítimas que se repiten de manera cíclica en el Mediterráneo, las denominadas calmas, predisponen a las redes de narcotráfico y de introducción de inmigrantes indocumentados a escoger, en los últimos meses, este tramo del litoral para la incursión de sus pateras.

Una 'zodiac' con hachís penetró en L'Albufera sin que nadie se percatara

Casi cinco meses después del último gran desembarco en aguas alicantinas (cuatro pateras llegaron el 15 de septiembre a La Vila Joiosa, Guardamar y El Campello con más de medio centenar de inmigrantes), este miércoles se registró la arribada de una nueva barca. Seis norteafricanos viajaban en una precaria embarcación de cuatro metros de eslora y dotada con un motor de 70 caballos, cuando fueron avistados por un buque mercante a unas 80 millas al sureste del litoral alicantino. "Se registraba un viento de cinco nudos, el equivalente a un soplido", ironiza el director de Salvamento Marítimo en la Comunidad Valenciana, Juan Carlos Crespo. "El mar parecía una balsa. La barca apenas se movía", prosigue Crespo. La extraordinaria calma que el miércoles registraba la mar es el denominador común en todos los anteriores desembarcos. "Sobre estas fechas, se registran en el mar recalmones que pueden durar hasta cuatro días y que minimizan los riesgos de la navegación en alta mar con inestables embarcaciones", apunta un guardia civil. La exacta predicción de las condiciones meteorológicas a cuatro días vista es algo complicado si no se dispone de tecnología para ello. Sin embargo, añade el responsable de Salvamento Marítimo, ciertas señales pueden ser interpretadas con cierto margen de error por lobos de mar.

La arribada de seis cayucos en los últimos cinco meses ha puesto de manifiesto las "debilidades" del dispositivo de vigilancia marítima en el litoral valenciano. Para el sindicato AUGC, de la Guardia Civil, las aguas valencianas constituyen actualmente un coladero como consecuencia del déficit de medios materiales y humanos.

El delegado del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Antoni Bernabéu, aseguró el miércoles que el operativo se había reforzado con tres estaciones de radares móviles en cada provincia. Sin embargo, fuentes de este sindicato cuestionan la eficacia de este artilugio. Sin ir más lejos, apunta José Francisco Rausell, secretario general de la organización en Valencia, hace dos meses una zodiac, supuestamente destinada para el narcotráfico, fondeó en L'Albufera de Valencia sin que nadie se percatara. Además, la sensibilidad de su funcionamiento origina constantes averías. "Su eficacia es muy reducida", añade el dirigente de la AUGC. De hecho, un buque de gas licuado fue el que dio la voz de alarma, el miércoles, sobre la deriva de una patera, a unos 150 kilómetros de la costa alicantina. Los indocumentados, supuestamente argelinos de entre 20 y 35 años, fueron rescatados en buen estado de salud. Los inmigrantes relataron a Cruz Roja que embarcaron en la costa argelina hace dos días. Ayer, declararon con ayuda de un intérprete ante el Cuerpo Nacional de Policía. Está previsto que pasen esta mañana a disposición del juez. A los inmigrantes se les aplicará la Ley de Extranjería.

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