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París rechaza que la firma vaya a manos extranjeras

El Gobierno francés quiere que Société Générale siga siendo francesa. Por ello "no dejará que el banco sea objeto de ofertas hostiles", advirtió ayer el primer ministro, François Fillon. La afirmación se produce en un momento en que se multiplican los rumores sobre la posibilidad de que el banco, privatizado en 1987, caiga en manos de otro, previsiblemente el francés BNP Paribas. Ante esa perspectiva, las acciones de Société Générale se dispararon ayer un 10,42%, la mayor subida en cinco años.

Al mostrarse favorable a que la empresa mantenga su carácter francés, el Gobierno no se opone, en principio, a una posible maniobra de su competidora BNP. Más allá de las ofertas, las autoridades aprietan las tuercas sobre la responsabilidad del presidente de Société Générale, Daniel Bouton. Tanto el jefe del Estado, Nicolas Sarkozy, como varios ministros han apelado implícitamente a la necesidad de asumir las consecuencias del fraude.

Estas declaraciones añaden presión al consejo de administración del banco para que acepte la marcha de su presidente. El consejo, que se reúne hoy, tendrá una nueva oportunidad de aprobar la dimisión que ya ofreció Bouton nada más conocerse las pérdidas millonarias del banco.

Entretanto, la autoridad bursátil francesa, la AMF, investiga si hubo uso de información privilegiada en la venta de acciones de Société Générale que realizó un directivo de la firma, Robert A. Day, poco antes de que se hiciera público el desfalco. El banco lo niega con el argumento de que esas ventas se cerraron en el periodo autorizado conforme a los reglamentos de la entidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de enero de 2008