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Reportaje:

"Tampoco es para tanto"

Schuster advierte de que "no está todo hecho" y resalta "el hambre" que aportan los nuevos

"Tampoco es para tanto", exclamó Bernd Schuster al pisar la sala de prensa. El Madrid acababa de derrotar al Villarreal por 3-2, de ponerse con 15 puntos de ventaja sobre el submarino amarillo y con nueve sobre el Barça. Como si nada. La cara del técnico alemán es una incógnita. Siempre está cabizbajo. Nunca sonríe. No le gusta perder, dicen. Pero, cuando gana, no hay rastro de felicidad o satisfacción en su semblante. Tampoco anoche. No está para elogios. Ni individuales ni colectivos.

"Ha sido una jornada positiva, sí. Todos los de atrás no han ganado y hemos podido robarle dos puntos al Barça. Pero no hay más. Además, ya lo había dicho, somos los únicos que podemos permitirnos el lujo de pinchar. Hemos ganado, pero no podemos creer que está todo hecho porque no lo está", comentó Schuster. Y añadió subiendo un poco el tono de voz: "Ganamos en el Camp Nou y en el Calderón cuando todos pensaban que iba a ser imposible. Hoy, también. No hemos dado chance a nadie. Vamos a nuestro ritmo y a nuestro rival".

"La calidad que tiene Guti es increíble", destaca Robinho

"Estoy feliz. El técnico me da libertad para jugar como me gusta", añade el delantero

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Este Madrid empieza a parecerse al que Schuster llevaba dibujado en su cabeza a principio de temporada. Un equipo de toque, capaz de divertir al público y de divertirse. Los resultados, ahora, están siendo acompañados por el buen fútbol. Y él dice que es mérito de los nuevos, que han traído un "virus" en el verano y han ayudado a los antiguos. Es el caso de Guti, Robinho, Raúl o Cannavaro. "Sí, en muchos momentos, el Madrid se pareció al que yo quiero. Tenemos partes muy buenas. El cambio respecto al curso pasado ha sido brusco y es muy difícil cambiar la filosofía de un equipo en pocos meses. Es muy difícil. Sobre todo, para los que ya estaban", explicó. "Los nuevos han venido con mucha hambre. Han traído una especie de virus al vestuario y han hecho que los que la temporada pasada no tuvieron un buen rendimiento lo estén teniendo ahora", concluyó.

Tiene razón Schuster. Y es que, anoche, del once que saltó al césped, sólo Baptista rompía con la herencia de Fabio Capello. El brasileño era el único nuevo respecto al cuadro de la campaña anterior, en el que estaban Guti y Robinho.

Ambos se están reivindicando gracias a Schuster. El primero es, junto al mallorquinista Ibagaza, el hombre de las asistencias en la Liga. Lleva ocho. Acaba de recuperar la titularidad tras el castigo que le impuso Schuster por su expulsión en Murcia hace un par de meses y ha recobrado la confianza. Esta semana se lo agradeció públicamente a Schuster: "Me gusta que no se haya casado con nadie. En este equipo hay sitio para todos y es muy importante saberlo". Anoche abandonó el Bernabeú sin hablar con nadie.

Robinho sí que lo hizo y dedicó su gol al canterano. En el campo, limpiándole la bota; fuera, reconociendo su trabajo. "La calidad que tiene Guti es increíble. Sabía que me iba a quedar delante de la portería y allí metió el pase. Diego López es un portero alto. Sé que le cuesta bajar un poquito. Por eso tiré de esa forma", dijo el delantero, que comparte la teoría del virus: "Los chavales han venido con muchas ganas de aprender. Saben lo que es el Madrid y han traído un aire fresco importante".

Robinho es la cara de la alegría: lleva 12 goles, ocho en la Liga y cuatro en la Champions. Ha ganado en madurez y continuidad. "Estoy superfeliz porque hago lo que más me gusta, jugar al fútbol. Además, tengo un entrenador que me da libertad para jugar de la manera que más me gusta", comentó antes de confesar que vieron el empate del Athletic contra el Barça en los videomarcadores. "Salimos aún más enchufados. La Liga no está ganada aún. Pero estamos en el buen camino. Tenemos que olvidarnos de nuestra ventaja y seguir jugando así".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de enero de 2008