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Reportaje:FUERA DE RUTA

Viajando con Tarsicio

Un otorrino que alterna su trabajo en dos hospitales con el de guía por Indonesia

La enfermedad crónica de un médico: la pasión del viaje. Su cura particular: llevar a grupos de turistas al sureste asiático a visitar lugares de excepción como los templos de Borobudur y Prambanan.

Dos semanas en Indonesia, al frente de un grupo de 16 personas, visitando volcanes, templos, poblados toraja, arrozales, playas tropicales y selvas de bambú han servido para que un otorrino inquieto experimente lo que supone convertirse en un tour leader, también conocido como guía de viajes.

"Indonesia es un archipiélago cuyas principales islas son enormes, aunque a todo el mundo le suena una de las más pequeñas: Bali. Nosotros volamos a la isla de Java, a Yakarta; de ahí fuimos a Yogyakarta, donde están los templos budistas de Borobudur y los hindúes de Prambanan. Luego a Solo, a ver volcanes activos, y por último a la isla de Sulawesi, que tiene forma de estrella de mar". Así presenta Tarsicio Martín el destino asiático donde tuvo lugar su bautismo como guía de viajes: "En Sulawesi se encuentra el interesante país Toraja, que ha estado aislado hasta el siglo pasado, y asistimos a sus ceremonias funerarias, algo único en el mundo, a donde no acuden muchos turistas. Los toraja son gente abierta y amable, y si pides permiso puedes participar, con el debido respeto, claro. Cuando alguien muere, sus familiares lo embalsaman y esperan hasta la época seca: julio y agosto. Mientras tanto, el muerto sigue con la familia, le guardan pleitesía y le llevan comida, pues no descansa hasta que no se hace el gran funeral, donde son característicos los sacrificios de animales, especialmente búfalos".

Tarsicio, de 36 años, es otorrinolaringólogo y trabaja en un par de hospitales, uno de ellos ubicado en La Sierra de Segura (Jaén). Se ha pateado Europa y parte de Asia, América y África, pues padece la enfermedad incurable de tener que viajar periódicamente. De ahí su sueño de alternar su profesión con su otra gran pasión: "Convertirme en guía me permite viajar, conocer gente y compartir mis experiencias con otras personas. Siempre fue para mí un proyecto más y por fin me presenté en la agencia de viajes de aventura Ámbar, donde entregué un currículo adaptado (países visitados, trekkings realizados, idiomas que hablo...). Les gustó, y como hay cierto déficit de guías para este tipo de viajes de aventura -sin hoteles de lujo ni muchas comodidades- me dieron una oportunidad como guía acompañante".

Pasión por la charla

En su opinión, las cualidades que debe tener un guía, además de buena forma física, son "mucho interés por aprender y conocer otras culturas, y pasión por la lectura y la conversación, porque en estos viajes compartes el tiempo con personas de todo tipo, maestros, ingenieros, o expertos, por ejemplo, en... orquídeas. No tienes que ser un estudioso de cada tema que pueda surgir, pero sí tener conocimientos generales". Y añade: "Y tener mano izquierda, porque te vas a encontrar gente con la que te entenderás bien desde el principio y otra con la que tendrás más dificultades, y a todos has de tratarlos igual. Mi experiencia en la consulta me ha ayudado en el trato humano. También hablar idiomas es fundamental y, claro, tienes que haber viajado para, en el caso de que surjan problemas, poderlos solventar, saber con quién hablar o lo que tienes que hacer. Es un trabajo agotador, debes estar localizado 24 horas al día: si alguien tiene un problema a las cuatro de la madrugada, lo normal es que venga a despertarte".

Y con toda esta responsabilidad, ¿se disfruta realmente del viaje? "Sí", afirma rotundo. "Porque en estos viajes organizados hay bastante tiempo libre, no es como cuando vas por tu cuenta, que tienes que ir buscando dónde dormir o comer. Aquí está todo ese trabajo hecho. Además, disfrutas de hablar con la gente del lugar, y de sus sonrisas, algo que se está perdiendo... También es agradable observar cómo los viajeros lo pasan bien y percibir de ellos perspectivas diferentes a las mías".

Martín explica que la mayor parte de Indonesia se encuentra dentro del cinturón de fuego del Pacífico, una zona de confluencia de distintas fallas tectónicas. "Lo cual hace que, desgraciadamente, se hable mucho de ella en los telediarios", dice. "Así que, además del placer de poder contemplar las fumarolas desde el borde del impresionante volcán Bromo, también sentimos un fuerte terremoto la noche previa, algo bastante corriente por estas latitudes".

El viaje tuvo algunos de sus mejores momentos en la visita a los templos de la isla de Java. "Aquí se encuentran dos maravillas arquitectónicas: el templo budista de Borobudur y los hinduistas de Prambanan, ambos en las cercanías de Yogyakarta", comenta el polifacético Tarsicio, que además de pasar consulta, saca tiempo para estudiar la carrera de historia. "Borobudur es un inmenso templo construido sobre un montículo natural. La Unesco lo desmontó pieza a pieza para reforzarlo y evitar su hundimiento: una labor impresionante para salvar un templo único en el mundo. Prambanan, por su parte, es un gran conjunto compuesto por más de doscientos pequeños templos en donde destacan los dedicados a Shiva, Vishnu y Brama: en este viaje se aprende mucho de religiones orientales. Tanto Borobudur como Prambanan nos hablan de la evolución de la religión en el país antes de la llegada del islam, y del respeto con el que conviven los distintos credos, porque Indonesia es el país con mayor población musulmana del mundo".

Caminos poco trillados

La actividad del viaje que más satisfacción le dio fue el trekking entre Mamasa y Rantepao. "El país Toraja está dividido en este y oeste", explica. "La zona oeste es la turística, con aeropuerto e infraestructura hotelera y carreteras. La este está más aislada, apenas sin comunicaciones. Entre una parte y otra no existe una carretera, sólo se puede hacer andando a través de un camino de mulas. Esos tres días atravesando pueblos auténticos, apenas tocados por el turismo, fue lo más emocionante: vivir la Indonesia profunda, verla desde dentro, durmiendo en sus aldeas, intentando comunicarte con su gente (porque allí hablan toraja, ni una palabra de inglés). Los niños aún se sorprenden de verse reflejados en una cámara digital. Y, por supuesto, los paisajes donde se alternan arrozales, valles y selvas... Toda una experiencia".

GUÍA PRÁCTICA

Viajes organizados- Ámbar (www.pasaporte3.com;913 64 59 12) ofrece el viaje Indonesia Aventura, un amplio circuito de 21 días en un paquete que incluye vuelos, traslados, alojamiento, desayunos, guía (a partir de ocho viajeros), visitas y seguro, desde2.180 euros por persona (que subea 2.480 si sólo viajan dos).- Otras agencias alternativas que suelen ofrecer amplios viajes por Indonesia son, entre otras:Años Luz (www.aluz.com),Bidón 5 (www.bidon5.es),Orixà (www.orixa.com),Tarannà (www.taranna.com),Tuareg (www.tuaregviatges.es) o Club Marco Polo (www.clubmarcopolo.es).Información- Turismo de Indonesia (www.my-indonesia.info).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de enero de 2008

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