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Entrevista:ALMUERZO CON... LUZ CASAL

"La enfermedad es lo mejor que me ha pasado"

La cita es en un restaurante mexicano que acaba de abrir. "Me gusta mucho ese país y su comida", se justifica. A las puertas del local, el fotógrafo la retrata. Mientras posa, una mujer con el pelo corto, muy corto, como ella, se para, le sonríe y dice: "Yo también soy de las suyas".

La cantante prepara una amplia gira, un año después de ser operada de cáncer

El día 12 se cumple un año de su paso por el quirófano tras serle detectado un cáncer en el pecho. Y, para celebrarlo, un viaje a Tailandia con unos amigos. "Me dicen que tengo que hacer algo especial después de todo, pero yo estoy feliz. La enfermedad es lo mejor que me ha pasado". No conoce Tailandia pero sí México y su comida. Encarga un plato de degustación de entrada -guacamole, enchiladas- y luego recomienda unos camarones. "Los comí el otro día, así que yo probaré otra cosa". Para beber, "sólo agua". "Es que de la quimio me ha quedado cierta intolerancia al alcohol, aunque yo en realidad nunca he bebido mucho".

Luz Casal está guapa con el pelo corto, pero cuando se lo dices piensa que el cumplido no es del todo sincero. "El otro día vi un vídeo de una actuación en el que se me veía con una melena al viento y me vi rara. Ayer me corté el pelo por primera vez, me ha salido rizado". Estos días prepara su regreso a los escenarios -previsto para el próximo sábado- y lo cuenta con pasión, tanta que el primer plato se le queda algo frío. Le da igual. "Será en Elda donde di el último concierto antes de entrar en el quirófano. La última canción que canté fue Gracias a la vida, volveré con Sé feliz".

Luz es feliz, lo proclama y lo parece. De la enfermedad, además de una cicatriz en la mama, le queda la piel algo quemada de la palma de las manos y de los pies. Habla de su cáncer con una naturalidad pasmosa, tanta que quien la tiene enfrente se pregunta: ¿no estará harta de que todo el mundo le pregunte por lo mismo? "Si fuera un tema de conversación con un componente morboso me molestaría, pero lo que me ha pasado me ha dado cosas buenas. He estado 10 meses en mi casa, hacía muchos años que no estaba tanto tiempo sin viajar. Me he sentido querida, y por mucha gente a la que no conocía. Hubo incluso enfermeras que se ofrecían a cuidarme. Y he hecho un disco". Cuando estaba más enferma perdió la concentración para la lectura, pero sus sentidos se abrieron totalmente para la música. "Componía con mucha más facilidad. Me venía una melodía en un pispás".

Tampoco perdió el gusto por la comida a pesar del tratamiento. "Incluso cocinaba. Hago muy bien las manitas de cordero y la pasta". También agradecía todos los regalos que le llegaban, como unos quesos desde el País Vasco que le enviaba un cocinero. "Si yo estaba pachucha se los comían los músicos". Su grupo ha sido su apoyo. "Cuatro días después de la operación comencé a trabajar con ellos". Ahora se confiesa algo nerviosa por el regreso. "En estos días paso mi primera ITV en el hospital. Me siento bien". Cree que ha llegado el momento de cantar en directo por los escenarios los 11 temas de su Vida tóxica. También de organizar dos conciertos benéficos para la Asociación Contra el Cáncer. El segundo plato se queda a medias, otra vez frío. Antes de marcharse a ensayar se toma un poleo. "Suaviza la garganta".

Restaurante Xaman Ek. Madrid

- Dos platos de desgustación: 20 euros

- Camarones: 18 euros

- Pollo a la Loolh: 18 euros

- Agua mineral: 3 euros

- Infusiones: 4 euros.

Total con IVA: 76,61 euros

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de enero de 2008

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