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El BNG promete frenar la degradación galopante del Casco Vello de Vigo

Más de 80 edificios están en ruinas y el 47% de las viviendas, deshabitadas

El desplome hace dos semanas de una fachada de la Praza do Berbés, el enclave histórico más emblemático de Vigo y, como tal, visitado por miles de turistas, simboliza el nivel de degradación a que ha llegado el Casco Vello, sin parangón en el resto de Galicia. Más de 80 edificios están en ruinas, el 47% de las viviendas, deshabitadas, pero las soluciones no terminan de materializarse. El deterioro avanza con más rapidez que los buenos propósitos. El BNG, responsable de las competencias municipales y autonómicas en el asunto, promete operar un giro drástico en la situación, para lo que ha encargado un estudio más que le dé cuenta cabal del alcance de la degradación.

Sobre la fachada que se desplomó el otro día no había ninguna alerta ni medida de prevención. Un turista que visitaba la plaza pudo grabar con toda naturalidad la secuencia del derrumbe antes de que compareciera ningún servicio municipal. El episodio, no obstante, sirvió para reactivar las alarmas en torno a una situación que viene prodigando desde hace años casos análogos de ruinas o incendios provocados por indigentes que se refugian en las casas abandonadas como otro rasgo de identidad del barrio.

A esa situación iba a poner coto la aprobación, en abril del año pasado, del Plan Especial de Protección y Reforma Interior (Pepri) del Casco Vello, cuya tramitación duró siete años. El pepri programa sus actuaciones sobre el espacio histórico, de 218.000 metros cuadrados y en el que hay 2.106 viviendas censadas. Un 30% son directamente inhabitables y el resto sólo llega a niveles mínimos de conservación. Únicamente el 57% están ocupadas, en buena medida por personas mayores o de baja renta. El plan, que promueve la recuperación de la ciudad histórica y su puesta en valor, es el revulsivo que invertirá la tendencia y permitirá, según el BNG, "recuperar de modo continuado la normalidad en este lugar que representa las señas de identidad de la ciudad inicial y significa el espacio vivo de la memoria colectiva de nuestra ciudad". Eso decía el año pasado. El Consorcio del Casco Vello, creado en 2005 y participado por la Consellería de Vivenda (90%) y el Ayuntamiento (10%), ejecutará la transformación.

"Esperábamos que, una vez aprobado el pepri, el barrio se llenara de grúas porque empezaban las obras", afirma Henrique Macías, presidente de la asociación de vecinos. "Lo único que han aumentado, de momento, son los edificios con postes de sujeción para evitar que se derrumben y la publicidad institucional sobre lo mucho que van a cambiar las cosas", añade con desolación.

Las primeras tentativas de rehabilitación datan de 1994, al amparo del plan comunitario Urban, que destinó 13 millones de euros al efecto. Entonces el barrio sufría el más absoluto abandono. El Urban sirvió para regenerar una pequeña parte de sus espacios públicos (casi 24.000 metros) y fachadas y construir algunos equipamientos. "El Urban no tuvo continuidad y en 2000 el barrio volvió al abandono anterior", señala Macías. Incluso se desviaron 9,3 millones de fondos europeos para construir la Casa das Palabras-Verbum. Como consecuencia, acabó cerrando casi la totalidad de los comercios que habían abierto en la zona acogiéndose a las subvenciones del Urban. La historia no se va a repetir, aseguran en el BNG, cuyo teniente de alcalde, Santiago Domínguez, asume directamente la gestión desde el gobierno bipartito.

El Consorcio del Casco Vello promueve la rehabilitación de unos 200 edificios, ya ha comprado 35 con intención de reorientar su uso y tres ya fueron vendidos para oficinas del registro de la propiedad inmobiliaria. Vivenda prevé invertir 21 millones de euros para que a finales de 2010 estén regeneradas las tres cuartas partes del barrio y este mismo año los presupuestos municipales destinan a ese fin casi tres millones, una cifra sin precedentes.

Pero los trámites son "lentísimos", reconocen en el ayuntamiento, por la dificultad de conciliar los intereses de los múltiples propietarios de las viviendas. Tampoco avanza la rehabilitación el edificio Cambón para destinarlo a sede del Parque das Illas Atlánticas. En el BNG confían, sin embargo, en superar esos escollos en breve y dar vistosidad al entorno, que complementará la demolición y reconstrucción del colindante Barrio do Cura, una vez se aprueba el plan general.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de enero de 2008