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España y Argentina presionan para la liberación de las cooperantes cautivas

El presidente de Puntlandia comunica a Moratinos que se implicará en el caso

Sin novedad en el secuestro de las cooperantes en Somalia. La española Mercedes García Valcarce y la argentina Pilar Bauza siguen cautivas en manos de cinco hombres armados, en una chabola en las montañas que rodean Bossaso, a capital portuaria de la región de Puntlandia, rodeados por unos 200 agentes de las milicias. La única novedad es el compromiso del presidente de Puntlandia, Mahmud Muza, de implicarse personalmente en el asunto tras haber conversado por teléfono con el ministro de Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos.

La nueva esperanza de una rápida solución de la crisis está la gestión que pueda realizar el presidente de Puntlandia. Muza se va a reunir en las próximas horas con el embajador de España y el cónsul argentino en Nairobi (Kenia), Nicolás Martín Cinto y Fernando Rolandelli, respectivamente. El objetivo es ejercer "una presión conjunta" para una liberación limpia y rápida.

Pero los problemas en África se cuecen a fuego lento. Cuatro días llevan cautivas las dos cooperantes. Tanto Médicos sin Fronteras (MSF) como la Oficina de Información Diplomática (OID) confirmaron ayer que no había habido movimiento alguno. Los captores no han aceptado la propuesta de la ONG de enviar un coche medicalizado hasta la guarida para poder evaluar el estado de salud de la médica española y de la enfermera argentina, según explicó ayer Carlos Ugarte, portavoz de MSF.

Las mujeres y sus captores, por lo que se sabe, están recibiendo agua y alimento. La guarida está en una zona montañosa, cuajada de arroyos secos. A su alrededor, en un radio de tres kilómetros, están apostadas las fuerzas de seguridad que cercan a los secuestradores. No hay contacto visual entre policías y captores. "Es evidente que puede haber filtraciones y que ha podido entrar agua y comida a la zona", aclara el portavoz de MSF.

No obstante, se confía en que las dos mujeres estén recibiendo un trato correcto, pese a estar secuestradas, en una zona desértica, amenazadas por hombres armados y en una de los países más conflictivos del mundo. Ayer mismo fue asesinado Mohamed Muhiyadin Ali, portavoz del alcalde de Mogadiscio, en el segundo atentado con bomba contra él. "En secuestros anteriores en Somalia, cuando los rehenes han sido liberados han contado que les han tratado bien, dentro de lo que cabe", asegura Carlos Ugarte.

La solución al conflicto puede venir de la mano de los jefes tribales de la zona. "En esa zona los que deciden, los que cortan el bacalao, son los ancianos", recuerda Ugarte. La solución no es económica. La diplomacia española desmintió ayer las informaciones difundidas por medios locales de Bossaso de que los secuestradores exigían 250.000 dólares (169.000 euros) por liberar a las mujeres.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de diciembre de 2007