Columna
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Alcaldadas de fin de año

No sé si son doce, pero tan sórdidas y sonadas, que liquidan el 2007 con un perceptible déficit democrático. El PP se descalifica, por algunos municipios, con toda soberbia, menosprecio e insolencia. Sus actitudes, autoritarias y antidemocráticas, se corresponden con la época de la dictadura franquista y los fascismos imperantes, y, ni de lejos, con las respetuosas y motivadas actuaciones que han de presidir cualquier decisión en un Estado de derecho. A la calle es mía, de un Fraga que aún no se había calado el sombrero hongo, el Ayuntamiento es mío, de Julián Lanzarote, alcalde de Salamanca o de Luis Díaz, alcalde de Alicante, y otros muchos, que aún no se han calado los más elementales principios democráticos. No han entendido que las instituciones son del pueblo y para el pueblo, y no el pueblo para las instituciones. Consecuentemente, el primero desalojó por la fuerza a cuantos ciudadanos protestaban, por el aumento desorbitado de unos impuestos, en las dependencias municipales, y el segundo, se limitó a poner cara de póquer, cuando Etelvina Andreu, portavoz del Grupo Socialista, daba lectura a una moción documentada, contundente y brillante, en la que exponía unos hechos abominables acaecidos en abril de 1939, y las aspiraciones y propósitos de la Comisión Cívica para la Recuperación de la Memoria Histórica, a cuya representante se le negó la palabra. Al concluir, se desestimó la moción, sin argumento alguno, y los quince ediles populares movidos por la consigna levantaron el brazo. "Han disparado quince votos contra la dignidad", dijo alguien. Durante dos años, la comisión ha cumplido los trámites administrativos para construir en terrenos municipales, es decir, de toda la ciudadanía alicantina, en La Goteta, el Memorial del Campo de los Almendros. El Campo de los Almendros fue el lugar donde miles de prisioneros republicanos fueron conducidos desde el puerto de Alicante y a punta de bayoneta, antes de ser trasladados a otros tenebrosos antros, y también el título del libro con el que Max Aub cerró su formidable Laberinto mágico. El Memorial ocupa apenas un centenar de metros cuadrados y es, como se puede apreciar en el proyecto y en la maqueta, una zona ajardinada y arbolada de almendros. El proyecto ha merecido una subvención de casi 29.000 euros -prácticamente su coste- en concurso público, convocado por el Ministerio de la Presidencia. Cantidad que deberá reintegrar, si no se inician las obras, antes del 31 de marzo. Todos los partidos, centrales sindicales, asociaciones y particulares que componen la comisión condenan y denuncian los procedimientos del PP municipal y disponen diversas acciones. Por su parte, la Plataforma de Iniciativas Ciudadanas ha hecho público un escrito en el que, entre otras cosas, recomienda a los ediles populares una serie de lecturas apropiadas "para renovar así su inquietantemente perdido sentido de la decencia y la dignidad". Y si las prerrogativas de la sinrazón y el silencio que corresponden al alcalde, se contienen en unos estatutos de régimen interno, repúdiense de inmediato: están envenenados de fascismo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 28 de diciembre de 2007.