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Ferran Adrià, doctor 'honoris causa' por la UB por sus méritos científicos

"He luchado toda mi vida para que la cocina sea cultura", dice el cocinero

"Tiene la palabra el doctor Ferran Adrià". Sonó muy grandilocuente. Y se levantó el cocinero. Con birrete, guantes blancos y anillo, un emocionado Ferran Adrià (Hospitalet de Llobregat, 1962), ya investido doctor honoris causa por la Universidad de Barcelona (UB), improvisó su discurso.

"Me encuentro más a gusto diciendo lo que se me pasa por la cabeza". Y el cocinero catalán se saltó el guión escrito y se lanzó: "No es un honoris causa para Adrià, sino para toda la gente que se dedica al mundo de la gastronomía. Yo he luchado toda la vida para que la cocina sea cultura".

El consejo de gobierno de la Universidad de Barcelona aprobó el pasado 21 de noviembre conferir este título a Adrià. La candidatura fue propuesta por la Facultad de Química por sus méritos culturales y científicos, por sus aportaciones a la ciencia y a la química de los alimentos. El discurso de presentación lo realizó el catedrático y padrino Claudi Mans.

"Cada artista genuino lleva asociado un científico y cada científico genuino, un artista. Adrià es visto como un artista científico", afirmó Mans. El catedrático del Departamento de Ingeniería Química de la UB resaltó la capacidad de El Bulli, el restaurante de Adrià, para crear nuevas preparaciones, usando la ciencia como suministradora de información e ideas y la metodología científica como pauta". El Bulli genera 120 elaboraciones nuevas cada año.

Hasta el edificio histórico de la UB acudieron amigos y familiares de Adrià y muchos compañeros de profesión como Carme Ruscalleda, Sergi Arola y Mey Hoffman. "El hecho importante de los últimos 50 años es la relación entre la ciencia y la cocina", afirmó Adrià después de explicar que cuando él y su equipo empezaron en el mundo de la química no tenían ni idea. "Uno de los retos que tenemos ahora es colocar la disciplina de la cocina en el mundo de la universidad", añadió.

Mans destacó una frase que le decía un importante científico en su área: "El día en que no me divierta haciendo investigación, lo dejo". Lo que parece seguro es que Adrià se divierte todavía investigando en la cocina.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de diciembre de 2007