Reportaje:ESCAPARATE NAVIDEÑO

Imagen inteligente

Ahora, lo difícil es que una fotografía salga mal o no salga. Es prácticamente imposible. Las nuevas cámaras digitales se encargan de evitarlo. Enfocan solas, y no sólo eso: son capaces de distinguir el rostro del fotografiado y ajustar el foco a su posición, incluso controlar sus gestos, y si sonríe, clic, pillado. Y todo de forma automática y precisa. ¿Que no hay luz?, ningún problema: el flash se disparará también de forma automática, o si lo prefiere -siempre existe la posibilidad de control personalizado- aumentará la sensibilidad y no necesitará más iluminación para lograr que salga la fotografía, y para mejorar el pulso se le añade un estabilizador. Todo esto y mucho más en una cámara que cabe en el bolsillo, con suficiente resolución para hacer una ampliación tan grande como el mayor marco que tenga. Y por si fuera poco, con diseños atractivos, con muchos colores y con opciones de llevar incluida la cámara en el teléfono móvil.

Los profesionales y los aficionados de alto nivel tampoco se pueden quejar. Los modelos de gama alta tampoco tienen límites, ni de calidad, ni de prestaciones. Todo es posible en este campo, siempre, claro está, que se esté dispuesto a pagar por ello.

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