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Moratinos cree que el Tratado es un antídoto contra euroescépticos

Los 27 firman mañana el texto que sustituye a la Constitución

El nuevo Tratado Europeo que firmarán mañana en Lisboa los 27 Estados de la UE permitirá acercar más las instituciones europeas a los ciudadanos, representa la "mejor respuesta" a los "aires de euroescepticismo" que soplan actualmente en Europa y será "el definitivo", dijo ayer el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos.

El Tratado perfila a la UE como nuevo "actor global", según el ministro

El ministro hizo estas reflexiones en el curso de la presentación del libro ¿Qué fue de la Constitución Europea? El Tratado de Lisboa: un camino hacia el futuro (Planeta), escrito por un equipo de investigación integrado por académicos y especialistas del mundo comunitario bajo la dirección del eurodiputado popular Íñigo Méndez de Vigo y prólogo de Marcelino Oreja, ex ministro de Exteriores (1976- 1980) y presidente del Instituto de Estudios Europeos de la Universidad CEU San Pablo.

Según Moratinos, el nuevo tratado recoge "la esencia y los compromisos" de la Constitución europea, abortada por el no de los referendos celebrados en Holanda y Francia en 2005, y del cual se eliminan los "ropajes constitucionales" por la oposición de algunos países, aunque se mantienen la esencia y los contenidos de aquel texto aprobado por la UE en Roma en 2004.

A juicio del ministro, el tratado que mañana se rubrica en la capital portuguesa, y que será ratificado por los Estados miembros en 2009, permitirá "a los países que queremos más Europa ser más ambiciosos" en asuntos como inmigración, seguridad, defensa y política exterior. "Es el Tratado del siglo XXI que inaugura una nueva posición de la UE como actor global", añadió Moratinos.

Méndez de Vigo, que fue representante del Parlamento Europeo en la Convención que redactó el Tratado Constitucional bajo la presidencia del francés Giscard D'Estaing, considera "positivo" el nuevo texto porque da salida a una situación que se estaba convirtiendo en crisis endógena de la UE. La mayor parte de los avances contenidos en el Tratado de Lisboa van a ser elementos básicos para que la UE funcione mejor.

Frente a la posibilidad de que descarrile como lo hizo la Constitución, Méndez de Vigo considera que hay un acuerdo "no escrito" de utilizar la vía de la ratificación parlamentaria, y de no someterlo a referéndum, porque este tipo de consulta popular "es utilizada como instrumento político contra Europa".

Sin embargo, Irlanda aparece esta vez como una excepción, porque el Gobierno de Dublín se plantea convocar un referéndum, aunque un descarrilamiento como el provocado por el no francés y holandés se considera poco probable. No obstante, los sondeos indican que hay muchos votantes irlandeses que se mantienen indecisos o indiferentes frente al Tratado y, además, la ratificación en Estados miembros con importante oposición euroescéptica, como ocurre en el Reino Unido, no se puede dar por segura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de diciembre de 2007