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Reportaje:

Las semanas negras de Ericsson

El anuncio de unos menores resultados, hunde el precio de las acciones

La multinacional sueca de las telecomunicaciones Ericsson ha vivido unas semanas negras en los mercados bursátiles, que le han llevado a perder casi el 11% del valor de sus acciones, lo que configura en lo que va de este año una disminución del 50% de su valor de cotización en la Bolsa, el nivel más bajo desde comienzos de 2004.

Los detonantes de esta crisis han sido las informaciones aportadas por el director ejecutivo del consorcio, Carl-Henric Svanberg, durante una reunión con un grupo de inversores en Nueva York, en las que describía "el más reciente desarrollo" del consorcio, a la luz del panorama del sector en Europa y EE UU, la situación política inestable en algunos países de Asia y la debilidad del dólar. Una descripción similar a la que había provocado en octubre una brusca caída del curso de las acciones, al anunciar que los resultados del último trimestre de este año serían bastante menores de lo esperado.

Las acciones de la compañía sueca han caído el 50% de su valor de cotización en la Bolsa, el nivel más bajo desde comienzos de 2004

Si en aquella oportunidad, Svanberg fue duramente criticado y se le acusó de haber retenido una información que conocía de antemano, ahora las críticas son más duras al haber incurrido presuntamente en una violación de las reglas del mercado financiero al suministrar, de forma inadecuada, informaciones que van a influir en la evolución del precio de las acciones.

No solamente la Bolsa de Estocolmo ha anunciado la apertura de una investigación para esclarecer esta presunción, que podría acarrear, de confirmarse, la aplicación de una multa varias veces millonaria, sino también inversores de EE UU demandarían al consorcio. El director financiero de Ericsson, Henry Sténson, sostiene que la conducta de la compañía ha sido correcta y da la bienvenida a la investigación anunciada.

Paralelamente a la caída en picado de las acciones, la credibilidad del director ejecutivo, Carl-Henric Svanberg, cuestionado desde distintos frentes, se encuentra también bajo mínimos, y los analistas señalan que esa credibilidad ya está agotada y pronostican que su relevo en el cargo es sólo cuestión de tiempo. Se ha manejado, incluso, el nombre del sustituto. Sólo el milagro de una radical recuperación para el primer trimestre del próximo año podría revertir la situación, algo que las condiciones del mercado internacional no parecen favorecer. No obstante, el presidente del consorcio, Michael Treschow, preguntado insistentemente sobre el destino de Svanberg, reitera su plena confianza en él y atribuye a rumores sin fundamento las versiones periodísticas.

La crisis del pasado mes de octubre, originada por una información sobre las previsiones de una fuerte caída de las ganancias para el último trimestre del año en curso, se saldó con la renuncia del jefe de finanzas, Karl-Henrik Sundström. Pero los analistas pronosticaron que "podrían rodar más cabezas" en las próximas semanas, en una indisimulada alusión al director ejecutivo Carl-Henric Svanberg.

Las peripecias del consorcio y su director ejecutivo no terminaron ahí al denunciarse estos días que Ericsson había pagado importantes sumas a gobernantes de algunos países para la obtención de contratos. Y, agregando un dato negativo más al cuadro, Ericsson anunció un cambio en las condiciones de pago a sus proveedores, que perjudicará a éstos al ampliar el plazo de los pagos de 30 días, como era habitual hasta ahora, a 90, aduciendo la necesidad de mejorar su liquidez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de diciembre de 2007