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Crítica:OCIO

Evolución o muerte

Es triste ver una caída tan estrepitosa de quien había marcado el ritmo del partido hasta ahora. Hay que diferenciar también entre Pro Evolution Soccer para consolas antiguas, en el que aún conserva la dignidad, y para las actuales, en las que el propio creador admite que les ha salido un mal juego.

Que no cuente con las licencias oficiales es algo que los aficionados criticaban, pero que asumían porque no tenía rival como simulador de fútbol. Pero las tornas han cambiado y ahora a la falta de nombres se suma una larga lista de reproches. Centrándose en las versiones de PlayStation 3 y Xbox 360, el título ofrece, en la práctica, una migración de la versión inferior, correspondiente a PlayStation 2, con mínimas mejoras que no justifican la potencia de estas modernas máquinas. Los jugadores tienen un diseño pobre, poco realista, se mueven exageradamente rápido en las carreras y tremendamente lentos en los giros, restando verosimilitud al partido. A ello contribuye un público de baja definición.

'Pro Evolution Soccer 2008'

Desarrolla: Konami

Distribuye: Konami

Plataforma: PlayStation 2, PlayStation 3, Xbox 360, Windows, PC

Género: Deportivo

Edad: +3

Precio: 45, 65, 65, 45, 35 euros

Sitio: www.pes2008.net

Nota 1 a 5: 4

La falta de destreza para programar con múltiples procesadores no sólo se aprecia en el apartado visual, sino que afecta también a otros aspectos, como el juego en red, impracticable por el retardo que originan situaciones como goles fantasma o la aparición de más de un balón en el terreno de juego.

La principal novedad, la TeamVision, es un sistema de contrarréplica que urde la inteligencia artificial del equipo contrario a los ataques del jugador, adaptando su defensa y balanceando al equipo para dificultar que se golee repitiendo una y otra vez la misma jugada. Funciona a la perfección y logra contiendas más variadas. Esta entrega supone un avance casi nulo respecto a la anterior, lo que es preocupante, especialmente por la repetición de fallos técnicos, lo que parece indicar que no saben cómo solucionarlos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de noviembre de 2007