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Vueling rediseña su estrategia y no descarta fusiones

Lara descarta asumir el control y los accionistas bendicen los cambios

Con el valor de las acciones alrededor de un 50% más bajo que hace un año, con unas pérdidas económicas multiplicadas por 20 hasta septiembre, y una recién finalizada guerra entre socios que ha agravado los temblores de la aerolínea, la junta de accionistas de Vueling se presumía ayer candente por parte de los accionistas minoritarios. Pero no lo fue. Ni una queja, ni una protesta, ni un solo recelo salió ayer de los alrededor de 70 pequeños inversores que callaron (y otorgaron) y refrendaron el relevo en la gestión de la compañía de vuelos baratos y el inicio de una nueva estrategia que la salve de la crisis.

El nuevo presidente de Vueling, Josep Piqué, que posee 50 acciones de la sociedad, no pudo por menos que considerar un "excelente augurio" el resultado de la junta posterior a la trifulca entre el primer accionista, la familia Lara, y los directivos, ya cesados. El nuevo plan estratégico de la compañía tratará de elevar las tarifas medias que pagan los pasajeros Vueling, "excesivamente bajas" y se centrará en las rutas más rentables, las de viajes de negocios. La tarifa media de la aerolínea ha bajado de 49,7 a 37,5 euros en 12 meses por la guerra de precios, lo que unido al precio del fuel, ha castigado los resultados.

La compañía también está abierta a fusiones y alianzas con otros socios del sector. Aunque Piqué fue cauto en este punto: "Si cabe una operación corporativa no la vamos a descartar", recalcó. Además de "usar" el trabajo ya encargado al banco de negocios Rothschild en pleno conflicto societario, la compañía encargará a otras consultoras la elaboración de un plan.

Piqué opinó el valor de los títulos de Vueling está excesivamente bajo en Bolsa (ayer cerraron a 14,35 euros, con una subida del 1,06%) y se quejó de la "discutible" actuación de los analistas en los últimos meses.

La junta, con el 54,3% del capital representado, ratificó el cese de Carlos Muñoz y Lázaro Ros, como consejero delegado y director de la aerolínea, y el nombramiento de los nuevos miembros del consejo de administración, entre ellos la independiente Teresa Garcia-Milà (catedrática de Economía y consejera también del Banco Sabadell). Pedro Ferreras fue nombrado secretario. Los representantes de Inversiones Hemisferio, brazo inversor de Lara, también han regresado al órgano tras forzar el cambio directivo.

El único rumor de batalla surgió en la intervención del presidente de Hemisferio, Josep Creuheras, quien recalcó que los Lara no pretenden "ni la gestión ni el control de Vueling", pero remarcó su compromiso de "no abandonar la nave" y justificó el cese de los directivos por "la necesidad de savia nueva, sangre nueva". Entre esta "sangre nueva" figura la del nuevo consejero delegado, Lars Nygaard, que lidiará con la guerra de precios y el precio del crudo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de noviembre de 2007