Entrevista:IGNACIO FERNÁNDEZ DE LUCIO | Director del instituto Ingenio | Universidad

"La universidad no está para crear empresas, sino formar empresarios"

Ignacio Fernández de Lucio (Reinosa, Cantabria, 1943), dirige Ingenio, un instituto mixto del CSIC y la Universidad Politécnica de Valencia que analiza la relación entre ciencia e innovación y entre universidad y empresa, además de diseñar y evaluar políticas de innovación. Fernández de Lucio, ingeniero agrónomo, intervino recientemente en unas jornadas sobre gerencias universitarias en San Sebastián.

Pregunta. Insta a repensar el papel de la universidad en el desarrollo regional.

Respuesta. En España hemos asumido un modelo parecido al de contextos muy diferentes que nos llevan un siglo de diferencia investigando, como Finlandia, Suecia, Alemania y EEUU. Tenemos que analizar las características de la universidad, de nuestras empresas, y la relación de ambas. Con esos datos empíricos, plantearemos un modelo propio para cada comunidad, pues el País Vasco tampoco es lo mismo que Extremadura. Además, se ha hecho poco hincapié en la formación. Nuestras empresas necesitan mejorar su capital humano con más titulados superiores. La universidad, más que desarrollar tecnología, tiene que insertar talento en ellas. Se incide en que los profesores y estudiantes creen patentes y empresas, cuando la función principal de la universidad no es tanto crearlas como formar empresarios. Es mucho más útil para la sociedad, pues sólo podemos crear unas 20 empresas, pero formamos a miles de emprendedores.

"La universidad tiene que insertar talento en las empresas"
"Euskadi, como región pequeña, debe decidir dónde puede competir"
"Las universidades no pueden despilfarrar; tienen que ser eficientes"

P. ¿Cómo se mide la riqueza que aporta la universidad?

R. Es en muchas comunidades la mayor de las empresas. La Politécnica es, con 3.500 empleados, la segunda empresa de la Comunidad Valenciana. Sus 40.000 alumnos ejercen un efecto directo sobre la economía, por lo que gastan en el sector restauración. Además, hay que calcular la tecnología que aporta y, sobre todo, el alumnado que forma. Sectores en los que se han introducido titulados superiores se han convertido en líderes mundiales en producción. Otro indicador son las empresas creadas por los titulados, y en eso España está retrasada. Insisto: frente a la tendencia de crear empresas, hay que formar a empresarios. Las universidades, centradas en cómo atraer a nuevos estudiantes, cuidan muy poco al antiguo alumno. Como lo cuidan poco, las empresas tampoco lo valoran.

P. ¿Hay que recurrir a la mercadotecnia para atraer a las empresas?

R. Eso nunca ha dado resultado. El problema no es el desconocimiento. La universidad española lleva poco tiempo investigando y las empresas tienen pocos titulados. Son dos instituciones que han estado muy alejadas. Si las empresas ven que el alumno es un producto que le beneficia, las relaciones surgirán solas. Hay que limar también asperezas, como que la universidad sea capaz de mantener los secretos, y que deje de ser tan burocrática.

P. ¿Hay que apostar por la investigación aplicada?

R. Hay que hacer buena investigación, pensar en modos de aplicación y relacionarse con el sector. En algunos casos será más básica y en otros más orientada. Una región pequeña como Euskadi tiene que decidir dónde puede competir. La Universidad del País Vasco, como servicio público, ha de ser generalista, pero tiene que buscar fortalezas propias. Quien se interese por un área en la que la UPV no es fuerte tiene el resto de las universidades europeas, porque hoy en día hay que pensar a nivel de Europa.

P. ¿Le preocupa la fuga de cerebros?

R. Los políticos magnifican los efectos de la producción local de conocimiento. Hoy en día casi todo es global, y la ciencia siempre lo ha sido. La movilidad es buena siempre que el único movimiento no sea el de españoles que se van. Las empresas locales se relacionan más con universidades extranjeras que con las de aquí porque buscan el conocimiento donde existe. Eso evidencia que los gestores tienen esforzarse por atraer. Por otro lado, es fundamental para la formación promover que el alumnado curse al menos un año en otro país.

P. ¿Entiende que los alumnos se manifiesten, como en Francia, contra la mercantilización de la educación?

R. La carrera tiene que inculcar conocimientos, pero, sobre todo, actitudes, como la responsabilidad social. Para profesionalizarse y aumentar las posibilidades de empleo está la maestría. No obstante, los estudiantes confunden mejorar el rendimiento económico con mercantilizar. Las universidades tienen que ser eficientes, no pueden despilfarrar. Y no pagar tasas requeriría un esfuerzo público a recortar de áreas importantes como la sanidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 19 de noviembre de 2007.

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