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Televisión

Un guión detrás de cada imagen

Todo está escrito. Desde los chistosos y aparentemente improvisados comentarios de Eva Hache hasta las enrevesadas preguntas de ¿Quién quiere ser millonario? Los guionistas no sólo pergeñan las tramas de las series de ficción, intervienen en todo tipo de formatos: concursos, magacines, informativos de humor. Más que un arte, los que se dedican a ello afirman que el guión es un oficio. Un oficio, a menudo, de ermitaños. De gente pegada a un ordenador.

Pero la producción en equipo es vital en determinados casos. Noche Hache, el telediario satírico de Cuatro, se nutre de 15 guionistas. Al mando está Edu Arroyo, un especialista de los informativos de humor. Tras seis años en Caiga quien caiga (Tele 5), opina que hacer chistes sobre la actualidad exige mucho trabajo -"Analizamos noticias desde un punto de vista irónico, sacando la chicha a la información"- porque es un terreno muy competitivo. "Ahí estamos todos los días El hormiguero, Buenafuente y nosotros haciendo chistes sobre lo mismo".

Cada uno de los guionistas está especializado en un segmento del programa. Algunos se dedican a los monólogos de Eva Hache, otros a las entrevistas de Marta Nebot. Una de las secciones más laboriosas es la de Quequé. Sus análisis de los medios exigen un rastreo minucioso de lo que se oye en la Cope o lo que se ve en Intereconomía, sus fuentes favoritas.

Si el guión es "necesario y básico" para un espacio de humor, resulta imprescindible en la ficción. Ramón Campos es el creador de Desaparecida, la serie de misterio de TVE que ha enganchado a tres millones de espectadores. "El guión es una herramienta de trabajo para un equipo. Desaparecida no es de los autores; es de las cien personas que trabajan para hacer posible lo que sale en pantalla".

Pero muy pocos están al corriente del desenlace. "Sólo el equipo de guionistas conocemos el final. Si los actores no lo saben, todo sale mejor", dice Campos, productor ejecutivo del grupo Ganga y profesor de guiones en la Universidad de A Coruña. La evolución de Desaparecida la van tejiendo poco a poco 10 guionistas: cinco definen los diálogos, dos se ocupan de las tramas y tres se esmeran en la edición. "Trabajamos con guiones orgánicos. No tienen una estructura cerrada. Va dando giros a medida que transcurre la historia. Hay foros en Internet que opinan de la serie. Y sus comentarios nos permiten jugar con el público. Es divertido", comenta Campos. El enigmático caso de Patricia puede que no se resuelva esta temporada.

Para Enric Lloveras, el guión es "la columna vertebral" de programas como ¿Quién quiere ser millonario? o La ruleta de la suerte (Antena 3). Como productor ejecutivo de ambos concursos elabora hasta los paquetes de preguntas. Admite que en ellos no se desarrolla una labor de rabiosa creatividad, sino más "un trabajo de investigación y documentación".

Carmen Delgado forma parte del cuarteto de guionistas de El programa de Ana Rosa desde hace tres años, un oficio al que llegó de la mano de Espinete, uno de los personajes de Barrio Sésamo. "Aprendí con el equipo de Jim Henson. Vinieron a darnos cursos y las pautas sobre cómo tenía que ser un guión para que funcionara. La clave era atraer la atención del espectador". Delgado se enganchó más tarde a Los mundos de Yupi. Cree que de haber sido guionista de Barrio Sésamo en EE UU sería millonaria. Pero TVE tenía sus propias normas. "Cobrábamos por segmento de guión y nos despedían cada tres meses". Su vida como guionista ha dado un giro desde que se incorporó a El programa de Ana Rosa. Su misión, junto a sus tres compañeros (Gracia Solera, Manuel Sánchez y Raúl Delgado), es escribir desde los pasos a vídeos a los sumarios. Todo lo que se plasma en las cartulinas de Màxim Huerta y Óscar Martínez. Su trabajo es "todoterreno", salta de la crónica social a la mesa política. Exigencias de un programa en el que cabe de todo.

Los guionistas que trabajan en programas de variedades se quejan de estar un escalón por debajo de los que escriben series. Arroyo intentó, sin éxito, mover a través de la SGAE el reconocimiento de los derechos de autor. "No hay manera, estos programas no están tipificados como dramático. A Noche Hache lo sitúan a medio camino entre Gabilondo y Channel, cuando en realidad está más cerca de 7 vidas. Tiene de 30 a 40 folios de guión al día". Lloveras dice que el problema es "una atomización brutal". "Hay auténticos aristócratas que cobran cifras millonarias y gente con salarios muy precarios", afirma. Por ello ve difícil que a España llegue una huelga de guionistas como la que vive la televisión estadounidense.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de noviembre de 2007