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Los vecinos de la depuradora del Lagares se encierran en el Ayuntamiento de Vigo

Habían anunciado que estaban preparando una acción más contundente que el encierro en la Estación de Aguas Residuales del Lagares el viernes pasado y ayer cumplieron su palabra. Poco después del mediodía, una veintena de vecinos de la parroquia viguesa de Coruxo, donde se encuentra instalada la depuradora origen del conflicto desde hace más de 10 años, tomaron la sala de juntas del Consistorio vigués. Precisamente, en esas dependencias y a la misma hora en la que se iniciaba la protesta, el alcalde de Vigo, Abel Caballero, había convocado a los medios de comunicación para dar cuenta de la reunión que había mantenido esa mañana con el conselleiro de Medio Ambiente en Santiago.

Caballero, quien tuvo que comparecer en su despacho, evitó pronunciarse sobre el contenido de la protesta. Declaró, tan sólo, que "el consistorio es una casa amigable en la que todo ciudadano puede entrar o salir". Las manifestaciones del regidor cayeron como un jarro de agua fría sobre los encerrados. Uno de los portavoces de los afectados, Telmo Varela, calificó las palabras de Caballero como de "propaganda para quedar bien delante de los ciudadanos".

La Policía Local impidió que se llevasen alimentos a los concentrados

Un cordón formado por agentes de la Policía Local impidió, desde las tres de la tarde, el paso a los medios de comunicación como a otros miembros del colectivo vecinal. Aquéllos que abandonaron el encierro fueron identificados a la salida del Ayuntamiento y tampoco se permitió la entrada de alimentos para quienes mantienen la protesta. Entre ellos, algunas personas de edad avanzada y con problemas de salud que, hacia las ocho y media de la tarde y ante la dureza de la situación, salieron del edificio entre los vítores de los vecinos que se habían concentrado a la puerta.

La tensión alcanzó también a los periodistas, fotógrafos y cámaras de televisión, a quienes, por mandato de la Alcaldía, se les prohibió captar imágenes en algún momento. Ante las protestas reiteradas de los medios de comunicación, finalmente pudieron hacer su trabajo, aunque ningún otro profesional más pudo acceder al interior del edificio.

Desde el encierro, los afectados criticaron que el alcalde ni ningún otro miembro de la corporación municipal se acercase a hablar con ellos. "Estando tan cerca, ningún político del concello se interesó por nosotros. El alcalde de Caballero no tiene nada y el BNG parece que no gobierna y que el asunto va con otros", denunció Varela. Con todo, expresaron su voluntad de deponer la protesta si son recibidos y obtienen el compromiso del gobierno local de elaborar un plan de evacuación y realojo en caso de averías graves o persistencia de los olores que soportan en sus casas desde hace una década. Las manifestaciones de apoyo a los encerrados en protesta por la depuradora del Lagares volverán a repetirse hoy.

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