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Entrevista:JAMES MARCH | 'HONORIS CAUSA' POR SUS TEORÍAS EMPRESARIALES | GESTIÓN Y FORMACIÓN

"La innovación es un proceso más cercano al arte que a lógica y la razón"

Las grandes ideas surgen al emprender el camino hacia lo desconocido

Hay personas que están predestinadas a dejar su huella allá por donde caminan. Personas cuya mente va un paso por delante de la gran mayoría y cuyas ideas sirven de inspiración tanto para sus contemporáneos como para las generaciones venideras. Hay quienes los llaman "genios", pero en realidad no son más que seres humanos que se han alineado con la pasión de su vida, la fuente de donde emana todo el talento.

Éste es el caso del sociólogo norteamericano y profesor emérito de la Stanford University James March, de 82 años, que recientemente ha sido investido doctor honoris causa por la Universidad Ramon Llull a propuesta de ESADE, que este año celebra su 50º aniversario. Alfonso Sauquet, vicedecano de Investigación y Conocimiento de ESADE, define a March como "uno de los pensadores más influyentes en el campo de la evolución e innovación de las organizaciones". Y esta definición está avalada por otros 11 honoris causa con los que March ha sido condecorado.

"Las empresas que creen saberlo todo se cierran a nuevas alternativas de desarrollo, escondidas tras esa cortina de humo llamada incertidumbre"

Pregunta. ¿Qué es lo que permite o facilita que las empresas evolucionen?

Respuesta. Para evolucionar como empresa es necesario que los empresarios reconozcan una verdad atemporal: que el cambio es una cualidad inherente a todo lo que existe, inclusive a sí mismos. Sin embargo, resistirse a esta evidencia parece ser el camino ancho, por donde transita la mayoría de compañías. Pero este estancamiento, cuyas causas se encuentran en el miedo, la inercia y la desconfianza, sólo funciona a corto y medio plazo. Al final, la evolución siempre termina por seguir su curso, y suele hacerlo por medio del sufrimiento e insatisfacción de los diferentes actores implicados, que a su vez genera una importante pérdida de competitividad para las empresas.

P. ¿Y cuál es la otra opción?

R. Aceptar y gestionar el desafío que representa promover el cambio permanente. Y es que explorar nuevas opciones, más que explotar las que ya existen, es la senda que siguen los verdaderos emprendedores, que abandonan temporalmente su situación de seguridad y comodidad para que sus organizaciones obtengan un bien mayor. Invertir en esta exploración, cuyo éxito se nutre del aprendizaje adquirido por los errores pasados cometidos, es lo que garantiza a largo plazo la sostenibilidad de las organizaciones.

P. Entonces, aboga por ahondar en la incertidumbre...

R. Exacto. Las empresas no deben detenerse nunca en lo que ya conocen, en lo que son expertas, pues pueden caer en la trampa de la competencia, es decir, creer que lo saben todo, cerrándose a nuevas alternativas de crecimiento y desarrollo, escondidas tras esa cortina de humo llamada incertidumbre...

P. Frente a este escenario, ¿cómo pueden actuar los líderes?

R. Los líderes que son coherentes con su verdadera naturaleza, mostrándose abiertos al cambio, son los que hoy están tomando ciertas decisiones sin saber de antemano los resultados que conseguirán pasado mañana. Simplemente prueban, algo revolucionario, pues va a contracorriente del pensamiento generalizado, que dicta seguir haciendo lo que se ha hecho hasta ahora. Al explorar lo que desconocen están buscando la mejor manera de hacer las cosas, es decir, la que acabará trasladándose al resto de empresas. Suelen ser visionarios: personas que cuando miran ven más allá de lo que sus ojos les muestran.

P. Eso es la innovación, ¿no?

R. La innovación es un proceso más cercano al arte que a la lógica y la razón. La creatividad de donde surgen las grandes ideas se cultiva cuestionando y yendo más allá del condicionamiento recibido, esto es, todo el conocimiento aprendido hasta entonces. De lo que se trata es de emprender el camino hacia lo desconocido, que nos libera de los prejuicios y limitaciones acerca de lo que creemos ser, saber y, por tanto, crear y construir. La conquista de esta nueva perspectiva, mucho más clara y objetiva, es lo que permite engendrar nuevas ideas que trasciendan todo lo conocido, algunas de las cuales cambiarán para siempre el rumbo de las organizaciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de noviembre de 2007